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miércoles, 11 de marzo de 2015

TERMINATOR 3: LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS

FECHA DE ESTRENO
2 de julio de 2003
TÍTULO ORIGINAL
Terminator 3: Rise of the Machines
DIRECCIÓN
Jonathan Mostow
PRODUCCIÓN
Mario Kassar, Hal Lieberman, Joel B. Michaels, Andrew G. Vajna, Colin Wilson
GUION
John Brancato, Michael Ferris
REPARTO
Arnold Schwarzenegger (Terminator), Nick Stahl (John Connor), Claire Danes (Kate Brewster), Kristanna Loken (T-X), David Andrews (Robert Brewster), Mark Famiglietti (Scott Petersen), Earl Boen (Doctor Peter Silberman), Moira Sinise (Betsy), Chopper Bernet (Jefe Ingeniero), Christopher Lawford (Ayudante de Brewster), Carolyn Hennesy (Mujer rica), Jay Acovone (Policía), Brian Sites (Bill Anderson), Alana Curry (Novia de Bill), Robert Alonzo (Jose Barrera), Kim Robillard (Detective Edwards), Mark Hicks (Detective Bell), William O’Leary (Señor Smith), Rick Zieff (Señor Jones)
CINEMATOGRAFÍA
Don Burgess
BANDA SONORA
Marco Beltrami, Brad Fiedel
DISTRIBUCIÓN
Columbia Pictures
DURACIÓN
109 minutos
PRECEDIDA POR:
SUCEDIDA POR:

JOHN CONNOR: El futuro no está escrito. No hay más destino que el que hacemos nosotros mismos. Ojalá pudiera creerlo. Me llamo John Connor. Intentaron asesinarme antes de nacer. Cuando tenía trece años lo intentaron de nuevo. Maquinas del futuro, Terminators. Mi madre siempre decía que la tormenta se acercaba, el juicio final, el comienzo de una guerra entre el hombre y las máquinas. Tres mil millones de vidas se desvanecerían en un instante; y yo debería liderar lo que quedara de la raza humana hacia la victoria definitiva. Eso no ha ocurrido; no ha caído ninguna bomba; los ordenadores no se han hecho con el control. Hemos evitado el día del juicio final. Debería sentirme a salvo, pero no es así.

CURIOSIDADES
James Cameron había anunciado una tercera parte para la franquicia de “Terminator” en numerosas ocasiones durante la década de 1990, pero nunca había desarrollado un guion completo. 
En el año 1997, “Carolco Pictures”, que había producido la segunda parte, quedó en banca rota. Todos sus bienes fueron subastados, incluyendo el cincuenta por ciento de los derechos de la franquicia, mientras que la otra mitad recayó sobre Gale Anne Hurd, miembro de producción de la anterior película. Cameron y la “20th Century Fox” organizaron varias reuniones con Hurd para hacerse con su cincuenta por ciento. Sin embargo, Cameron comenzó el proyecto de la película “Titanic”, abandonando su idea de una tercera parte de “Terminator”. Los fundadores de “Carolco”, Mario Kassar y Andrew Vajna compraron los derechos por siete millones de dólares, y el año siguiente se hicieron con el cincuenta por ciento de Hurd, convirtiéndose en propietarios de la franquicia. El dúo fundó una nueva compañía llamada “C2 Picture” y contrataron al guionista Tedi Sarafian para que se encargara de la tercera parte, junto a David Wilson para una posible cuarta parte. El guion de Sarafian incluía a John Connor trabajando en una Empresa de Internet, cuando una mujer Terminator capaz de hacerse invisible llegaba del futuro. 
Jonathan Mostow aceptó ser el director en 2001, pero no aprobó dicho guion y contrató a John Brancato y Michael Ferris para que lo revisaran.
Kassar y Vajna no estaban seguros de que Arnold Schwarzenegger debiera aparecer en la película. Inicialmente, el actor se negó a participar al descubrir que Cameron no dirigiría el proyecto, y llegó a intentar convencerle para que lo hiciera. Cameron se negó a participar, pero le recomendó a Schwarzenegger que interpretara de nuevo al robot, sugiriéndole que no solicitara menos de treinta millones de dólares por su participación. El actor aceptó el papel, pero se vio obligado a posponer su candidatura como Gobernador de California en las elecciones de 2002. Durante la producción, el actor se reunió con políticos, periodistas y posibles financiadores de su campaña. Linda Hamilton se negó  a volver a interpretar a Sarah Connor, al considerar que su papel había quedado muy reducido, falleciendo a mitad de la película. Considerando que el personaje de Sarah Connor ya había sido lo suficientemente desarrollado, se negó a participar. 
Debido a esto, los guionistas decidieron que el personaje ya hubiera fallecido víctima de la leucemia antes de comenzar la tercera parte. No se contó con Edward Furlong para repetir el papel de John Connor, debido al problema que tenía entonces con las drogas y el alcohol.
Se rodó una escena que otorgaba una posible explicación sobre porque determinados modelos de Terminators siempre tenían la apariencia de Schwarzenegger. Un personaje interpretado por el actor, el Sargento William Candy, explicaba en un video promocional que había sido elegido para servir de modelo en el Proyecto Terminator. El personaje estaba dotado de un acento sureño, y cuando los políticos preguntaban si dicho acento era adecuado para la voz de un Terminator, otro científico aseguraba que era algo que podían arreglar. La escena fue cortada, pero se añadió como un extra cuando la película fue distribuida en DVD.
Al principio, la película contó con un presupuesto de ciento setenta millones de dólares, lo que la convertía en la película más cara hasta la fecha. 
Sin embargo, el presupuesto llegó a ser incrementado a un total de ciento ochenta y siete millones. La película funcionó muy bien en taquilla, logrando recaudar alrededor de cuatrocientos treinta y tres millones de dólares, aunque la crítica permaneció dividida.

NOTA PERSONAL
Me acuerdo perfectamente del verano que acudí al cine para ver esta película en Gijón. Posteriormente me sorprendió encontrarme algunas críticas bastante duras, cuando a mi francamente me gustó mucho. Evidentemente, la segunda película había dejado el listón muy alto, pero la idea para continuar con la franquicia me pareció muy original. Por fin vimos el famoso Día del Juicio Final, y al personaje de John Connor asumiendo el esperado liderazgo. Nick Stahl realizó un buen trabajo encarnando a John Connor, y es que si hay un elemento que nunca me había gustado de la segunda parte era la interpretación de Edward Furlong, a quien encontraba cargante. 
Por otro lado, es cierto que la ausencia de la magistral Linda Hamilton se hace muy patente, aunque el personaje de Kate tiene una evolución correcta al verse mezclada en un destino que se escapa a su control.
Kristanna Loken también recibió bastantes críticas, pero a mí me encantó su presencia e interpretación del T-X. Parecía misión imposible hacer que el Terminator de la segunda parte fuera superado por alguien más amenazante, pero resultó no ser así. Genial la idea de que su brazo se convirtiera en diferentes armas, y es que la carencia del uso de armas del Terminator predecesor siempre me pareció un fallo. Schwarzenegger sigue tan genial como siempre, combinando algunas escenas francamente humorísticas con otras de acción. Es cierto que su química con el personaje de Connor ya no es igual, pero agradecí que se tratara del Terminator que había acabado con él en el futuro.
Concluyo destacando el mensaje de lo inevitable que es el destino, y el cómo no se puede escapar con él. Y es que dicho concepto siempre me ha fascinado. 
Las tres películas defienden el concepto de que se puede retrasar el destino, pero que al final siempre se lleva a cabo. Algo desalentador, pero en cierto modo intrigante.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
Desconectado de todo y todos, John Connor ha estado viviendo oculto en la ciudad de Los Ángeles. Aunque el Día del Juicio Final no tuvo lugar en agosto de 1997, tal y como se esperaba, John todavía no se siente a salvo, y piensa que la guerra entre Skynet y la raza humana terminara por ocurrir. Incapaz de localizar a Connor en el pasado, Skynet envía un nuevo modelo de Terminator al pasado. Se trata del T-X, que en esta ocasión tiene forma femenina. Tras matar a una mujer para hacerse con su ropa y coche, así como con el arma de un agente de policía, el T-X comienza su nueva misión en el pasado. Mientras tanto, en una base de las Fuerzas Aéreas, el General Robert Brewster se enfrenta al problema causado por un virus que está infectando todos los ordenadores del planeta. 
Su ayudante le aconseja que active a Skynet, cuyo desarrollo ha pasado a manos del ejército, para acabar con el virus. Sin embargo, Brewster se muestra reticente a dar tanto control al mencionado programa. Esa misma noche, otro Terminator modelo T-850, con el mismo aspecto que sus predecesores, llega al pasado con su propia misión. El Terminator se introduce en un bar, donde le quita la ropa a un stripper durante una fiesta de mujeres.
El T-X comienza a matar a determinados jóvenes como José Barrera, Elizabeth y William Anderson. En otro lugar, la hija del General Brewster, Kate recibe una llamada de emergencia de la clínica veterinaria donde trabaja, con lo cual deja a su prometido para acudir allí. Kate llega a la clínica, donde encuentra a John Connor robando drogas. Kate se percata de que el arma de John es de pelotas de pintura, y consigue reducirlo y encerrarlo en una jaula para perros. Kate reconoce a John debido a que fueron compañeros de instituto. El T-X llega a la clínica, donde asesina a la mujer que había realizado la llamada de emergencia, pero su verdadero objetivo es Kate. 
Mientras la busca encuentra una gasa con sangre, y al analizarla descubre que es del ilocalizable John Connor. El T-X alcanza a Kate y le pregunta sobre la localización de John Connor, en ese momento llega el Terminator que estrella su camioneta contra el T-X. El Terminator localiza a John Connor y se le lleva a una camioneta donde ha encerrado a Kate. El T-X sale de los escombros y muta su brazo en una potente arma noqueando al Terminator. Tras esto roba un coche de policía para rastrear una llamada de socorro de Kate. El T-X puede manipular tecnología a distancia, y crea una distracción para escapar en una grúa. El Terminator también sobrevive y se hace con una moto de policía.
Mientras tanto, John se da cuenta de que Kate está en la parte trasera de su furgoneta. Perseguido por el T-X y la policía, John es atacado hasta que el Terminator acude en su ayuda deteniendo momentáneamente al T-X. El Terminator le explica a John que el T-X ha estado asesinando a sus futuros lugartenientes, y que Kate es una de ellos. 
En la anterior aventura de John y Sarah Connor, solo lograron aplazar el Día del Juicio Final. Mientras tanto, el T-X acude a casa del prometido de Kate, al que asesina para adoptar su forma y cooperar con dos detectives para buscar a Kate y John. El Terminator lleva a John  y Kate a un cementerio, donde se hacen con armas en la tumba de Sarah Connor, quien falleció en 1997 víctima de la leucemia. Allí, el Terminator rebela su naturaleza robótica a Kate, justo antes de que los tres sufran un nuevo ataque por parte de la policía. Kate logra escapar en la confusión. El T-X descubre la localización de Kate y asesina a los detectives para dirigirse allí. El Terminator escapa en un coche llevando a John en un ataúd blindado, y le revela que Kate le ayudara a contactar con el ejército para aprender a luchar contra Skynet, y que se convertirá en su esposa y madre de sus hijos.
El T-X ataca a Kate adoptando la forma de su prometido para engañarla, pero el Terminator consigue rescatarla a tiempo. 
El Terminator revela que el T-X también intentará matar al General Brewster, padre de Kate, encargado de la supervisión de Skynet. John decide que deben acudir con el General, pero el Terminator se niega señalando que no está programado para obedecer sus órdenes. También le indica que en menos de tres horas tendrá lugar el Día del Juicio Final, y que debe llevarles a Méjico para que sobrevivan al ataque nuclear de Skynet. John amenaza con suicidarse si no acuden a pedir ayuda al General Brewster, pero es solo un farol que el Terminator descubre. Cuando Kate le pide lo mismo, el Terminator obedece al estar programado para obedecer sus órdenes. Kate reactivó al Terminator en el futuro, y lo envió al pasado para ayudarles. En dicho futuro, John Connor ya ha fallecido asesinado por el propio Terminator que les está ayudando.
En la base del General Brewster, se descubre que el virus se ha extendido a las redes de defensa del país, que ha quedado desprotegido. El General recibe la orden de activar Skynet para acabar con la amenaza del virus, mientras que el T-X ya ha llegado a la base. 
Allí, se hace con el control de varios prototipos de robots, mientras Brewster activa Skynet. El T-X hiere mortalmente al General, justo cuando el Terminator llega a la base con Kate y John. Estos le revelan al General que el virus es Skynet, justo cuando las maquinas activadas por el T-X comienzan a exterminar al personal de la base. El General les indica que deben llegar a las instalaciones de Crystal Peak en Sierra Nevada, donde se encuentra el núcleo de Skynet. Tras esto, Brewster fallece pidiéndole a John que cuide de su hija. El Terminator se enfrenta de nuevo al T-X, mientras John y Kate escapan de la base. El T-X consigue reprogramar al Terminator para que asesine a John y Kate. La pareja logra escapar del T-X activando el campo magnético de un acelerador de partículas que lo dejan atrapado momentáneamente. John y Kate llegan a una avioneta, pero el Terminator aparece reprogramado para matarles. John consigue que el Terminator se resista a la reprogramación del T-X, recordándole que su misión primaria es protegerles. 
Antes de matarles, el Terminator se desconecta a sí mismo, mientras la pareja escapa en la avioneta hacia Crystal Peak. Mientras tanto, el Terminator se reinicia recuperando su misión primaria de defender a los futuros líderes de la resistencia.
En Crystal Peak, John y Kate son atacados por el T-X que ha llegado en un helicóptero, pero el Terminator llega en ayuda de los jóvenes. John y Kate se introducen en la base antes de que la compuerta se cierre gracias al Terminator. La compuerta se cierra después aplastando al Terminator y al T-X, que explosiona cuando el primero introduce una de sus células nucleares en su cuerpo, acabando con ambos. Sin embargo, John y Kate descubren que el núcleo de Skynet no se encuentra en la base. El General Brewster les ha enviado allí porque la base está preparada para resistir ataques nucleares, deseando solamente que sobrevivieran, ya que Skynet no posee núcleo. El Día del Juicio Final tiene lugar, y Skynet lanza sus ataques nucleares por todo el mundo. En la base, los dos jóvenes comienzan a recibir llamadas de ayuda a través del equipo de radio. John Connor asume su destino asumiendo el liderazgo de la resistencia.

ESCENA
Aquí dejo la escena de la lucha del Terminator contra la policía en el cementerio, y el rescate de Kate. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

LOS RESCATADORES EN CANGUROLANDIA

FECHA DE ESTRENO
16 de noviembre de 1990
TÍTULO ORIGINAL
The Rescuers Down Under
DIRECCIÓN
Hendel Butoy, Mike Gabriel
PRODUCCIÓN
Thomas Schumacher
GUION
Jim Cox, Karey, Kirkpatrick, Byron Simpson, Joe Ranft
REPARTO (Voces)
Bob Newhart (Bernardo), Eva Gabor (Miss Bianca), John Candy (Wilbur), Adam Ryen (Cody), George C. Scott (Percival C. McLeach), Frank Welker (Marahute, Joanna), Tristan Rogers (Jake), Peter Firth (Red), Wayne Robson (Frank), Douglas Seale (Krebbs), Carla Meyer (Faloo), Bernard Fox (Presidente de los Rescatadores), Russi Taylor (Enfermera ratón)
CINEMATOGRAFÍA
Inaplicable
BANDA SONORA
Bruce Broughton
DISTRIBUCIÓN
Buena Vista Pictures
DURACIÓN
77 minutos
CLÁSICO ANTERIOR:
CLÁSICO SIGUIENTE:

JAKE: Ah, van a rescatar al niño que raptó McLeach.
MISS BIANCA: Oh sí, es cierto. ¿Cómo lo supo?
JAKE: Verá, aquí es difícil guardar secretos en Australia bonita. Así que, ¿por dónde irán? ¿Camino suicida por cañada fúnebre o el atajo por barranca del diablo?
BERNARDO: ¿Camino suicida?
JAKE: Muy bien. Más serpientes, menos venenosas. Cruzando arroyo sangriento estarán bien hasta llegar al paso Dingo muerto.
BERNARDO: Ah no, no, no. Un momento, no veo nada de eso en este mapa.
JAKE: Los mapas de nada sirven. Lo que necesitan es alguien que conozca el territorio.
MISS BIANCA: Oh, Señor Jake. ¿Podría llevarnos?
JAKE: Por supuesto, tome mi brazo bonita. Será una caminata difícil.
BERNARDO: No sabe ni como se dobla un mapa.

CURIOSIDADES
Se trata del vigésimo noveno clásico animado de Disney, y de la primera secuela realizada para un clásico, en este caso la de “Los Rescatadores” (1977) basada en las novelas de Margery Sharp. Hasta la fecha solo se han realizado dos secuelas más dentro de los denominados Clásicos Animados de Disney, siendo las otras dos las de “Fantasía 2000” (1999) y “Winnie the Pooh” (2011). Aunque se han realizado más secuelas para otros clásicos, estas no son catalogadas como clásicos.
“Los Rescatadores en Cangurolandia” fue la primera película tradicional de Disney que hizo uso de un Sistema de Producción de Animación por Computadora en su totalidad. Hizo uso de tinta digital mezclada con pintura y la combinación de elementos visuales de distinta procedencia fusionados en una misma escena. Esto permitió que el proceso de postproducción fuera el más eficiente y sofisticado de todos los clásicos animados de Disney hasta la fecha, convirtiendo en obsoleta la práctica de pintar células independientes a mano. 
Los dibujos de los animadores y las pinturas de los fondos y decorados fueron escaneados por ordenadores, de manera que todos los dibujos fueron entintados y pintados por artistas digitales. Más adelante estos dibujos fueron combinados con los fondos escaneados mediante un software que permitía crear la sensación de movimiento de cámara, efectos de diferentes planos y otras técnicas avanzadas. También hizo uso de elementos generados por ordenador para crear efectos como el campo de flores en la secuencia inicial, con el tractor de McLeach, y las tomas de perspectiva de Wilbur volando sobre la Casa de la Ópera de Sídney y la Ciudad de Nueva York. De hecho fue el primer proyecto en el que Disney cooperó con la compañía Pixar, que con el tiempo se convertiría en un estudio de producción para películas animadas mediante ordenador, antes de ser comprada en 2006. Como resultado de todos estos aspectos, “Los Rescatadores en Cangurolandia” fue la primera película animada en el que sus elementos finales fueron reunidos y completados dentro de un ambiente digital.
Sin embargo, la campaña publicista de la película no puso énfasis en todos estos avances. Adicionalmente, este fue el segundo clásico animado de Disney que no hizo uso alguno de canciones a lo largo de su trama. El primero había sido “Taron y el Caldero Negro”. Se hizo uso de un equipo de cuatrocientos quince artistas y técnicos durante la producción de la película. Cinco miembros del equipo viajaron a Australia para observar, hacer fotos y esbozar borradores que sirvieran para ilustrar los fondos de la película de forma adecuada. Junto a la película, se mostró un corto de veinte minutos titulado “El Príncipe y el Mendigo”, protagonizado por Mickey Mouse. La película recaudó tres millones y medio de dólares durante su primer fin de semana de estreno, lo que resultó estar por debajo de las expectativas del estudio. Con el paso del tiempo, recaudó un total de casi veintiocho millones de dólares, lo que la convirtió en la película menos exitosa de la denominada “Era del Renacimiento de Disney”, que había comenzado con el éxito de “La Sirenita”.

NOTA PERSONAL
La verdad es que esta película me pasó desapercibida durante su estreno, y dentro de la denominada “Era del Renacimiento de Disney” quizás fuera la menos conocida. Siempre pensé que “La Bella y la Bestia” había sido la siguiente película después de “La Sirenita”. Por este motivo, vi la nueva película de Los Rescatadores al alquilarla en video. Dicho esto, debo reconocer que la película me dejó francamente impresionado por la calidad de la animación. Solo observando al Águila Dorada Marahute, uno se puede percatar de los tremendos avances de los que se hicieron uso en la producción. Por otro lado, debo reconocer que disfruté mucho más de esta película que de la original de “Los Rescatadores”. El único elemento de la predecesora que me pareció superior, fue el de la villana Madame Medusa, ya que McLeach no estaba a la altura de dicha creación. Sin embargo, debo admitir que mi personaje favorito fue el de Joanna, y es que siempre que veo la película me desternillo de risa con sus escenas. 
También me reí a gusto con las escenas del tratamiento al que el hilarante albatros Wilbur era sometido. Los ratones que ejercían de médico y enfermeras, así como sus tratamientos fueron simplemente soberbios.
En general es una película dotada de mucha más acción que su predecesora, así como escenas francamente divertidas. El personaje de Bernardo se desarrolla mucho más, y al final se nos otorga el placer de verlo convertido en todo un héroe. Solamente hubiera añadido una escena de su boda con Miss Bianca, algo que me pareció un fallo bastante grande. Por otro lado, me gustó el personaje de Jake, que si bien sirve como contrapartida del propio Bernardo, termina inspirándole en su cambio. El niño Cody fue un personaje excepcionalmente diseñado. Al mismo tiempo, es utilizado para enviar un importante mensaje, sobre todo a los espectadores más jóvenes, sobre la importancia de preservar la naturaleza y las criaturas que viven en ella. Como contrapartida, tenemos un villano dedicado a la caza furtiva, algo curioso considerando que convive con un animal como Joanna.
En términos generales, es una buena película de aventuras que se distancia de “Los Rescatadores” evitando el tono un tanto ñoño que se podía observar en la misma. Quizás quedé un poco desfasada al encontrarse entre una serie de grandes clásicos que surgieron a raíz del éxito de “La Sirenita”, y también puede que su corta duración pudiera haberse extendido para añadir escenas adicionales. Sin embargo, no deja de ser todo un logro que contribuyó a que Disney volviera a emerger con fuerza.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
Cody es un niño que reside con su madre en Australia, en plena naturaleza. Una mañana, Cody escucha la llamada de auxilio de una canguro llamada Faloo, quien le informa que la gran águila dorada conocida como Marahute ha caído en la trampa de un cazador furtivo. Cody escala la montaña donde Marahute se encuentra y la libera, pero cae desde la montaña. Sin embargo, Marahute se siente agradecida y rescata al niño, llevándole volando por los cielos. 
Marahute lleva a Cody hasta su nido, donde el niño descubre que el águila ha puesto tres huevos, y que el padre ha fallecido. Cody se siente identificado, ya que también perdió a su padre. Marahute le regala al niño una de sus plumas doradas, y le lleva de regreso al bosque. Sin embargo, Cody no ve un cartel de búsqueda de un cazador furtivo llamado McLeach. Al intentar salvar a un ratón de una trampa, Cody cae en una de las trampas del cazador. Aunque el ratón intenta llevarle una liana, McLeach llega al lugar acompañado de su mascota, la lagarta Joanna.
Cody acusa a McLeach de ser un cazador y el villano observa la pluma del niño, revelando que el cazó a la pareja de Marahute. Tras lanzar la mochila de Cody a los cocodrilos, para que todos piensen que el niño ha perecido, McLeach se lo lleva prisionero. El ratón rescatado acude a enviar una llamada de auxilio, que recorre todo el mundo hasta llegar a la Sociedad de Rescate en Nueva York. El Presidente de la Sociedad decide que los únicos que pueden llevar a cabo el rescate son Bernardo y Miss Bianca. 
La pareja se encuentra cenando en ese momento, ya que Bernardo desea proponerle matrimonio a Miss Bianca. Sin embargo, la propuesta se pospone cuando reciben noticias de su nueva misión. Ambos acuden rápidamente a la Sociedad de Rescate, donde Miss Bianca acepta la misión en Australia para desesperación de Bernardo. Los dos ratones acuden a la pista de despegue de Orville, pero descubren que hay una nueva administración dirigida por Wilbur, hermano de Orville. Inicialmente, Wilbur cree que el viaje es una mala idea debido al mal tiempo, pero accede al descubrir que un niño ha sido secuestrado. Sin embargo, tendrán que embarcar en un avión más grande debido a la duración del viaje.
En Australia, la madre de Cody se preocupa por la ausencia de su hijo, mientras McLeach lleva al niño a su guarida. Wilbur, Bernardo y Bianca llegan a Sydney, desde donde parten a Mugwomp. Allí, un ratón canguro llamado Jake y su mosca Chispa alargan la pista de aterrizaje para que Wilbur pueda aterrizar. 
Sin embargo, Wilbur sufre un pinzamiento en la espalda debido al largo viaje, y es llevado a una enfermería de ratones para ser tratado, de una forma un tanto brutal. Bernardo y Bianca comienzan su investigación, y Jake se siente atraído hacia Bianca de forma inmediata. Jake se ofrece para guiarles por el territorio, aludiendo a zonas peligrosas que no figuran en el mapa. Bernardo comienza a sentirse celoso y desplazado, mientras los tres parten en una ardilla voladora. En la guarida de McLeach, el cazador intenta que Cody le explique cómo llegar al nido de Marahute, pero el niño se niega a cooperar.
Bernardo intenta declararse de nuevo a Bianca, pero es interrumpido por una serpiente, a la que Jake logra domar sin problemas. Los tres la utilizan como transporte. En la guarida de McLeach, Cody es  retenido en una jaula donde conoce a otros animales prisioneros, un lagarto llamado Frank, una canguro llamada Red y un Koala llamado Krebbs. Frank sugiere que intenten hacerse con las llaves colgadas en la pared, pero Joanna se lo impide. 
Mientras tanto, Jake, Bernardo y Bianca siguen su viaje montados en luciérnagas, y el pobre Wilbur sigue sufriendo radicales tratamientos. Tras un intento de escapar, Wilbur recibe un golpe que restaura su espalda y parte en busca de sus amigos. Al mismo tiempo, la madre de Cody recibe la mochila de Cody de manos de un guarda forestal, y la búsqueda del niño es cancelada al dársele por muerto.
En la guarida de McLeach, Frank logra salir de su jaula e intenta hacerse con las llaves. Sin embargo, Joanna le persigue de nuevo. Durante la persecución, Frank deja caer las llaves y Cody se hace con ellas, pero McLeach aparece para capturarle. Bernardo, Bianca y Jake llegan a la guarida de McLeach y observan como el cazador deja marchar a Cody, explicándole que alguien mató a Marahute y que los huevos no sobrevivirán. Todo es un ardid para que Cody acuda a salvar los huevos, y el cazador pueda seguirle y encontrar a Marahute. Bernardo, Bianca y Jake saltan al tractor de McLeach para seguirle. Cody acude al nido de Marahute, donde Bernardo, Bianca y Jake llegan para advertirle del engaño. 
En ese momento, Cody se percata de que Marahute está viva, pero los ratones le hacen saber que McLeach les está observando. Mediante una red lanzada con un arpón, McLeach captura a McLeach y Cody se aferra al saco. Sin embargo, McLeach suelta a Marahute en una jaula de su tractor junto a Cody, Jake y Bianca. El cazador engancha a Joanna a una cuerda para que devore los huevos del águila. Al llegar al nido, Joanna descubre que los huevos son demasiado duros, y al no poder comérselos los arroja por el acantilado. Sin embargo, todo ha sido un engaño de Bernardo, que han escondido los verdaderos huevos reemplazándolos por piedras.
En ese momento, Wilbur encuentra a Bernardo. El ratón le ordena a Wilbur que cuide de los huevos mientras acude a rescatar a los demás. Bernardo hace acopio de valor  y consigue domar a un jabalí para que le ayude a alcanzar a McLeach. Mientras tanto, McLeach ata a Cody a la grúa de su tractor para hacerle descender a los cocodrilos, y así acabar con su interferencia. Miss Bianca espera que Bernardo llegue a tiempo de poder ayudarles, pero Jake no confía demasiado en que el asustadizo ratón pueda hacer nada para salvarles.
Bernardo llega a tiempo de apagar el tractor y esconderse con las llaves del mismo. Joanna le encuentra y persigue, pero Bernardo arroja las llaves a Bianca y Jake. McLeach comienza a disparar sobre la cuerda que sostiene a Cody, pero Bernardo provoca que Joanna choque contra el cazador. Ambos caen a la corriente, donde son presa de los cocodrilos, a los que consiguen ahuyentar. Sin embargo, McLeach cae por una catarata enorme encontrando su muerte, mientras que Joanna consigue salvarse. Cody también cae al agua, pero Bernardo va detrás de él, y logra atar su cuerda a una rama. Jake y Bianca logran liberar a Marahute, quien rescata a Cody. Bernardo aprovecha la oportunidad para pedirle matrimonio a Bianca, quien acepta encantada. Jake consigue desarrollar un renovado respeto hacia Bernardo, a quien felicita por sus acciones. En el nido, los huevos eclosionan ante un desesperado Wilbur, incapaz de lidiar con los polluelos.

ESCENA
Siempre me ha entando la escena en la que Joanna va robando los huevos de McLeach, simplemente desternillante. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

EL HUNDIMIENTO DEL TITANIC

FECHA DE ESTRENO
16 de abril de 1953
TÍTULO ORIGINAL
Titanic
DIRECCIÓN
Jean Negulesco
PRODUCCIÓN
Charles Brackett
GUION
Charles Brackett, Richard L. Breen, Walter Reisch
REPARTO
Clifton Webb (Richard Ward Sturges), Barbara Stanwyck (Julia Sturges), Robert Wagner (Gifford Rogers), Audrey Dalton (Annette Sturges), Thelma Ritter (Maude Young), Brian Aherne (Capitán Edward J. Smith), Richard Basehart (George S. Healey), Allyn Joslyn (Earl Meeker), James Todd (Sandy Comstock), Frances Bergen (Madeleine Astor), William Johnstone (John Jacob Astor IV), Harper Carter (Norman Sturges), Edmund Purdom (Segundo Oficial Charles Lightoller)
CINEMATOGRAFÍA
Joseph MacDonald
BANDA SONORA
Sol Kaplan
DISTRIBUCIÓN
20th Century Fox
DURACIÓN
98 minutos

JULIA STURGES: Mi pobre Richard, cuanto me odias, y por razones egoístas. No porque haya cometido una gran ofensa a las normas de la decencia, sino porque Norman no es una extensión elegante de Richard Ward Sturges. Lo que pasó no es un pecado mortal para ti, sino una inaudita violación a la etiqueta.
RICHARD STURGES: Gracias Julia, he sido reprobado.

RICHARD STURGES: Bien Norman, no contaba con esto.
NORMAN STURGES: Si todos los hombres se iban a quedar, yo también debía hacerlo. Ya uso pantalones largos, señor.
RICHARD STURGES: Creo que con esos pantalones has probado que eres un hombre.
NORMAN STURGES: Sin embargo, estas enfadado porque volví. ¿No es cierto?
RICHARD STURGES: Sí, estoy enfadado. Siempre me enfadará un chico que cometa la audacia de quedarse a jugar la última carta.
NORMAN STURGES: Creí que nadando juntos sería más fácil jugarla señor.
RICHARD STURGES: Bien, pase lo que pase, sabrás que te quiero mucho. Siempre he estado orgulloso de cada día de tu vida, pero jamás como en este momento. Me siento un gigante poderoso.
HARRY: Señor Sturges, arriba lo busca un muchacho.
RICHARD STURGES: Sí Harry, lo encontré. Es mi hijo.

CURIOSIDADES
Charles Brackett, quien cooperó a la hora de escribir el guion y produjo la película, declaró a la prensa que alguna historia secundaria de la película había sido eliminada, ya que hubiera resultado demasiado inverosímil para los espectadores. Todos los detalles de las conversaciones, incidentes, y datos de la película fueron extraídos de los informes publicados, tras las interrogaciones que tuvieron lugar en el año 1912 en el Congreso de los Estados Unidos y el Consejo de Comercio Británico. Para asegurar un uso de la autenticidad adecuado, los productores contrataron a un antiguo capitán del Queen Elizabeth como consejero técnico. 
También se tomó la decisión de no usar música durante la película, excepto la generada por la banda de música y la pandilla de Giff. Inicialmente, se consideraron los títulos de “Más cerca, oh Dios, de Ti” o “Lista de Pasajeros” para la película.
Thelma Ritter interpretó al personaje de Maude Young, basado en el de la “Insumergible Molly Brown” de Denver Colorado. Aunque se hizo uso de los nombres de algunos de los pasajeros más importantes del Titanic, el nombre de la Señora Brown fue omitido. Se debió a una disputa entre la “20th Century Fox” y la Hacienda Brown. Por ese motivo se decidió que el personaje de Maude Young tuviera varias minas de plomo, mientras que Molly Brown había poseído minas de plata. Fue la primera película del actor Edmund Purdom, quien interpretó al Segundo Oficial Lightoller, aunque no recibió crédito por su participación.
El rodaje sobre el desastre tuvo un efecto poderoso sobre la actriz Barbara Stanwyck, quien interpretaba a Julia Sturges. 
La actriz explicó que la noche en la que estaban rodando la escena del hundimiento, en un tanque exterior de los estudios de “20th Century Fox”, hacía mucho frío. La actriz se encontraba en un bote salvavidas, suspendida a una altura de catorce metros, y el bote se balanceaba. El agua por debajo se había agitado bastante debido a la presencia de otros botes, lo que le hizo pensar que si alguna de las cuerdas se soltaba, podía tener lugar un serio accidente. Cuando Stanwyck contempló a los actores que interpretaban a las víctimas que perecerían en el barco, no pudo evitar obsesionarse con las verdaderas víctimas que habían pasado por aquello. Fue entonces cuando comenzó a temblar y sollozar sin control, algo que el director Jean Negulesco aprovechó debido al realismo generado. Durante la escena en la que los pasajeros subían a bordo de los botes salvavidas, el personaje del niño Norman cedé su lugar a una mujer en el último momento. 
Esta escena fue inspirada por la acción de un pasajero de primera clase mejicano, llamado Manuel Uruchurtu, que hizo lo mismo por una mujer de segunda clase a la que se le había negado un puesto en el bote. Al cederle el asiento, le pidió que viajara a Méjico si lograba sobrevivir, y le contara a su esposa lo que había sucedido. Su cuerpo nunca fue encontrado.
Muchos de los decorados, incluyendo el modelo del barco, serían reutilizados en otras películas como “Travesía Peligrosa” (1953), particularmente el comedor, los compartimentos, la Gran Escalera, la sala de comunicaciones, la cubierta y la sobrecubierta. La película “Los Caballeros las Prefieren Rubias” (1953), utilizó el modelo del barco modificado, y algunas partes de la cubierta. En la película “El Mundo es de las Mujeres” (1954) solo se utilizaron las paredes del comedor. Curiosamente, Clifton Webb, quien interpretaba a Richard Sturges, también protagonizaba esta última película. Tras todas las reutilizaciones posibles, el modelo del Titanic fue exhibido en el Museo de Marina de Fall River, en Massachusetts. 
Algunos de los supervivientes originales del Titanic fueron invitados a una muestra especial de la película en Nueva York, provocando una sesión tremendamente conmovedora. La película ganó el Oscar al Mejor Guion Original, y también fue nominada a la Mejor Dirección Artística, aunque en este caso perdió contra la película “Julio César”.

NOTA PERSONAL
Espectacular película, que no tiene nada que envidiar a su sucesora del año 1997. Ahora bien, está claro que muchos hechos históricos han quedado distorsionados. La razón es tan simple como una cuestión de época, en la que se optó por construir la historia a raíz de las declaraciones documentadas tras el desastre. Uno de los aspectos más llamativos es que el Titanic se hunde de una pieza, y no se muestra como se partió por la mitad. Esto se debe a que cuando se realizaron varias interrogaciones, tras el desastre, se podía concebir que el barco se hubiera hundido, pero no que el barco se hubiera partido por la mitad.
Dejando estos aspectos apartes, la película cuenta con grandes interpretaciones y tramas creíbles que encajan mejor con la década de 1910. La crisis matrimonial de la familia Sturges crea un considerable grado de tensión, contrastada con la idealizada historia de amor entre Anette y el atractivo universitario Giff. Lo que más me desconcertó y me hizo pensar fue el abrupto final, sin que ciertos supervivientes relacionados entre sí no se volvieran a encontrar. Desde mi punto de mi vista, esto no fue más que un recurso para intensificar la tragedia, y es que lo desconcertante no tiene por qué ser negativo. En términos generales me parece todo un clásico, con grandes efectos y escenas que tuvieron que resultar todo un reto en 1953.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En algún lugar del océano, un enorme glaciar se quiebra, y el segmento desprendido parte flotando. En Southampton, todo está preparado para el viaje inaugural del Titanic hacia Nueva York. 
A bordo, se reciben caros regalos para los pasajeros de primera clase, con deseos de un feliz viaje inaugural. Uno de los regalos es para el Capitán Smith. Mientras tanto, el Capitán Smith recibe instrucciones para que nos sea tan cuidadoso, ya que la compañía desea que el viaje inaugural sea prestigioso. El Capitán Smith recibe su regalo del Capitán Henry Evans, un antiguo amigo, que le regala la bandera del barco donde el Capitán trabajó como aprendiz. Al parar en Cherburgo, el Titanic recibe a un remolcador con pasajeros adicionales. Entre los pasajeros se encuentra Julia Sturges en compañía de sus hijos Anette y Norman. También se encuentran el rico John Jacob Astor y su esposa embarazada, Madeleine, y Maude Young, propietaria de varias minas en Montana. Mientras tanto, Richard Sturges llega a última hora para buscar un billete en el prestigioso barco. Los billetes se han acabado, por lo que Richard compra el billete de tercera clase de un inmigrante vasco a excelente precio. Un joven pasajero llamado Giff, jugador de tenis en la universidad, se siente inmediatamente atraído hacia la hija de Julia, Anette de dieciocho años.
Con la tripulación y pasajeros al completo, el Titanic parte en su viaje. Una vez a bordo, Richard acude a la sección de primera clase, donde localiza el camarote de su esposa Julia. Resulta que Julia ha decidido escaparse con sus dos hijos, quienes ignoran la crisis matrimonial de sus padres, para instalarse en su ciudad natal de Mackinac, Michigan. Julia desea que sus hijos sean criados en América, antes de convertirse en personas superficiales sometidos a la cultura europea. Tampoco desea que Anette termine en un matrimonio de conveniencia que no le otorgue felicidad. La primera conversación entre Richard y Julia no va demasiado bien, y Julia sigue adherida a su plan. A bordo también se encuentra un sacerdote católico llamado George Healey, que ha sido expulsado del sacerdocio debido a su alcoholismo. También están los ancianos Señor y Señora Strauss. Giff se presenta a Julia con la esperanza de que le ayude a ganarse el afecto de Anette. Julia le anima a perseverar, sintiendo que el joven es amable y educado.
A la mañana siguiente, Richard intenta sembrar discordia entre Julia y Anette, revelando las intenciones de su mujer a su hija. 
Anette decide acompañar a su padre de regreso a Francia, una vez lleguen a Nueva York. Por la noche, el Capitán Smith descubre que el barco carece de los prismáticos suficientes, y que hay vigías que no pueden disponer de ellos. Preparándose para la cena, Julia le explica a Richard que no detendrá a Anette, quien tiene edad suficiente para tomar sus propias decisiones, pero Julia conservará la custodia de Norman, que solo tiene diez años. Enfurecida, Julia declara que Norman no es hijo de Richard. Tras la cena, Anette accede a bailar con Giff con la única intención de contrariar a su madre. Richard y Julia conversan de nuevo, y la mujer revela que Norman es hijo de un hombre con quien tuvo una aventura de una noche, después de que el matrimonio discutiera. Richard decide renunciar a Norman de forma drástica. Tras la conversación, Richard se une a Maude, Earl Meeker y George Widener en una partida de bridge. Julia se encuentra con George Healey borracho en cubierta, y le ayuda a regresar a su camarote. Allí, George le confiesa como ha sido expulsado del sacerdocio debido a la bebida. 
Esto le hace ver a Julia que todos tienen problemas.
Al día siguiente, el Titanic es informado de la presencia de icebergs en la zona. El Capitán ha sido informado, pero ha aumentado la velocidad debido a que el día está despejado, y se podrían avistar los icebergs sin problemas. Norman se acerca a su padre para que le acompañe en uno de los juegos de abordo, pero Richard se niega de forma abrupta. Por su parte, Anette se aproxima a Giff, disculpándose por haberse ausentado anoche. Sus motivos, eran que desconocía un baile popular entre los jóvenes. Giff decide enseñarle el baile, y Anette le pide que le invite al próximo baile. Por la noche, Anette acompaña a Giff y sus amigos para cantar canciones en el salón. El grupo es observado por el Capitán Smith desde lejos. Tras la velada, Giff y Anette se besan. Al mismo tiempo, los vigías divisan un enorme iceberg a proa. El Titanic intenta virar a estribor, pero el barco sufre una brecha por todo el costado, y el agua comienza a inundarlo.
El Capitán Smith percibe el brusco movimiento y regresa al puente de mando, mientras Richard observa el iceberg que ha quedado atrás. El Capitán Smith ordena que todos los pasajeros se pongan sus chalecos salvavidas y que se comiencen a arriar los botes, tras lo cual ordena que se envíe un mensaje pidiendo ayuda. Richard encuentra al Capitán y le exige que le cuente la verdad de lo ocurrido. El Capitán le explica que el barco se hundirá, y que las mujeres y niños embarcaran en los botes salvavidas. No hay sitio para los hombres, y el Capitán espera que algún barco pueda acudir en su ayuda. Mientras se lanzan bengalas de emergencia, Richard acude a Julia, Anette y Norman, intentando calmarles y preparándoles para cualquier contingencia. Los pasajeros se dirigen a cubierta, donde comienzan a subir a los botes salvavidas. Richard ayuda a varios oficiales a obligar a los pasajeros de tercera a subir a cubierta. Allí, Giff se despide de Anette con un beso. Julia se percata de la situación, y le agradece a Richard que haya intentado calmarle, disculpándose con él. Ambos se reconcilian en la despedida con un beso. 
Julia, Norman y Anette suben a un bote salvavidas. Sin embargo, Norman decide ceder su sitio a una mujer, y parte en busca de su padre para desesperación de su madre. Las cuerdas de un bote se enredan, y Giff se ofrece a liberarlas. Sin embargo, se cae al agua quedando inconsciente debido a la caída. Su cuerpo es subido a un bote salvavidas.
El Barco Carpathia anuncia que se dirige en auxilio del Titanic, pero el Capitán calcula que no llegará a tiempo. Meeker ha subido a bordo disfrazado de mujer, y Maude Young le desenmascara ante los demás. Mientras tanto, el Capitán le pide a la banda de música que toque algo para calmar a los pasajeros. La Señora Strauss se niega a abandonar a su esposo, escogiendo permanecer a bordo con él. George Healey se dirige a las calderas para confortar a la tripulación que ha quedado atrapada allí. Norman localiza a Richard, pero ya no quedan botes salvavidas abordo. Richard declara su orgullo hacia el joven, quien le explica que no quería abandonarle. Todos los que quedan abordo cantan juntos el himno “Más cerca, oh Dios, de Ti”. Finalmente, el Titanic se hunde por completo en el fondo del océano.

ESCENA
Momento en el que el Titanic colisiona con el Iceberg.