
5 de Noviembre de 1993
TÍTULO ORIGINAL
The Remains of the Day
DIRECCIÓN
James Ivory
PRODUCCIÓN
Ismail Merchant, Mike Nichols, John Calley
GUION
Ruth Prawer Jhabvala
Basado en la novela de Kazuo Ishiguro
REPARTO
Anthony Hopkins (James Stevens), Emma Thompson (Sarah Kenton), James Fox (Lord Darlington), Christopher Reeves (Congresista Trent Lewis), Peter Vaughan (William Stevens), Hugh Grant (Cardinal), John Haycraft (Subastador), Caroline Hunt (Landlady), Paula Jacobs (Señora Mortimer), Ben Chaplin (Charlie), Steve Dibben (George), Abigail Harrison (Doncella), Patrick Godfrey (Spencer), Peter Halliday (Canon Tufnell), Terence Bayler (Trimmer), Hugh Sweetman (Chico de cámara), Tony Aitken (Cartero), Emma Lewis (Elsa), Joanna Joseph (Irma), Tim Pigott-Smith (Benn), Lena Headey (Lizzie)
CINEMATOGRAFÍA
Tony Pierce-Roberts
BANDA SONORA
Richard Robbins
DISTRIBUCIÓN
Columbia Pictures
DURACIÓN
134 minutos
REPARTO
Anthony Hopkins (James Stevens), Emma Thompson (Sarah Kenton), James Fox (Lord Darlington), Christopher Reeves (Congresista Trent Lewis), Peter Vaughan (William Stevens), Hugh Grant (Cardinal), John Haycraft (Subastador), Caroline Hunt (Landlady), Paula Jacobs (Señora Mortimer), Ben Chaplin (Charlie), Steve Dibben (George), Abigail Harrison (Doncella), Patrick Godfrey (Spencer), Peter Halliday (Canon Tufnell), Terence Bayler (Trimmer), Hugh Sweetman (Chico de cámara), Tony Aitken (Cartero), Emma Lewis (Elsa), Joanna Joseph (Irma), Tim Pigott-Smith (Benn), Lena Headey (Lizzie)
CINEMATOGRAFÍA
Tony Pierce-Roberts
BANDA SONORA
Richard Robbins
DISTRIBUCIÓN
Columbia Pictures
DURACIÓN
134 minutos
WILLIAM STEVENS: “Dignidad. Eso es lo que hace falta.”
JAMES STEVENS: “Gracias Señor Stevens. Dignidad, exacto, dignidad, esa es la definición oficial dada en ‘El Caballero del Caballero’. Un gran mayordomo debe poseer dignidad…”
WILLIAM STEVENS: “… De acuerdo con su condición. Había un mayordomo ingles en la India. Un día entró en el comedor. ¿Y qué vio bajo la mesa? Un tigre. Sin inmutarse, fue directamente al salón: ‘Disculpe Milord’. Y susurrando para no asustar a las damas: ‘Perdone Milord, parece ser que hay un tigre en el comedor. ¿Tal vez su señoría me permitirá usar el Calibre 12?’. Siguieron tomando su té, y entonces sonaron tres disparos. No se sorprendieron, pues estando en la India estaban acostumbrados a todo. Y cuando el mayordomo volvió para rellenar las tetéras dijo m
JAMES STEVENS: “Magnifica historia Señor Stevens. Magnifica historia. Ese es el ideal Charles, al que todos aspiramos, la dignidad.”
CURIOSIDADES
La adaptación de la novela iba a ser dirigida originalmente por Mike Nichols, con un guión de Harold Pinter. Partes de este guión fueron utilizadas en la película, y aunque se le pagó por su trabajo, solicitó que su nombre no figurara en los créditos al haber sido revisado considerablemente por Ismail Merchant y James Ivory. Nichols decidió no dirigir la película, aunque permaneció en el proyecto como uno de los pr
Gracias al poder persuasivo de Ismail Merchant, se logró rodar en numerosas casas de campo inglesas algunas de ellas no habiendo estado abiertas al publico nunca con anterioridad. Entre ellas se encontraban Dyrkham Park para el exterior de la casa, el Castillo Powderham, Corsham Court, Badminton House sirvieron para los interiores. Otras escenas adicionales fueron rodadas en Weston-super-Mare.
Mientras rodaba “Esperando a Mister Bridge” en 1990 en Kansas, el actor Remak Ramsay se encontraba leyendo la novela en la que se basa la película. Fue el quien le entregó el libro a James Ivory pensando que la historia podría interesante. Se pensó en contar con Anjelica Huston para el papel de ama de llaves, y con Jeremy Irons para un papel en la película. Anthony Hopkins declaró que recibió ayuda sobre como interpretar a su personaje de un mayordomo real llamado Cyril Dickman. Este había servido durante cin
La película fue la gran perdedora de la ceremonia de los Oscar de 1994. Obtuvo ocho nominaciones en las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Dirección Artística, Mejor Vestuario, Mejor Banda Sonora, y Mejor Guión Adaptado. No logró
NOTA PERSONAL
Soy un gran devoto del trabajo cinematográfico de James Ivory, y bien podría decir que es mi director favorito. Esta película solo puede ser descrita como una autentica obra maestra, y es una esas joyas que no me canso de ver.
Poniendo aparte las tramas políticas que se narran, y que son completamente secundarias, la relación entre Stevens y Kenton es una de las más hermosas narradas en la historia del cine, quizás por la expresividad que irónicamente pueden crear los sentimientos embotellados del protagonista Señor Stevens. Hopkins nos deleita de nuevo con su indudable talento, mostrando la eficacia del tradicional mayordomo ingles, y como esa eficacia mezclada con su dedicación y frialdad le arruinan cualquier tipo de oportunidad de ser feliz. Stevens no es un esclavo de la
Emma Thompson realiza un trabajo igualmente elogiable como la Señorita Kenton. Lo curioso es que a pesar de su capacidad de expresar sus sentimientos, termina siendo igualmente prisionera de si misma en un matrimonio que no le puede proporcionar la felicidad.
Todas las escenas que estos dos grandes actores comparten son fascinantes, y llenas de detalles que pueden ser analizados y desmigajados por el espectador. Elogiable la escena en la que Kenton descubre a Stevens leyendo una novela de amor, e intenta arrancársela de las manos esta cargada de una sensibilidad inusual. Creo que es el único momento, en el que el personaje de Hopkins esta a punto de dejar caer todos los
Podría analizar infinidad de escenas de igual nivel sobresaliente, pero necesitaría más de una entrada para hacerlo. Dejo esa oportunidad para el que aún no haya visto esta verdadera joya del cine. No hay nada desperdiciable en esta verdadera obra maestra del cine.
HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En la década de 1950, el mayordomo de Darlington Hall, Stevens, recibe una carta de la Señorita Kenton, que había trabajado con él como Ama de Llaves durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Veinte años después, Lord Darlington ha fallecido, y su estado ha sido vendido a un congresista americano retirado l
Kenton llega a la Mansión en un periodo en el que varios políticos del Periodo de Entreguerras la visitaban para tratar asuntos importantes de estado en su estancia. Stevens, mayordomo leal, perfeccionista, tranquilo y eficiente, se ve en la tarea de manejar toda la Mansión para que los sirvientes parezcan invisibles a la hora de realizar sus labores. Stevens se siente enormemente orgulloso de sus habilidades y su profesión. Kenton se convierte en su igual en la jerarquía de la casa, y ambos no tardan en tener sus confrontaciones. La mayor parte de estas surgen cuando el padre de Stevens entra al servicio de Darlington Hall, que ya tiene avanzada edad, y comienza a cometer errores repetidos que deben de ser corregidos con celeridad.
La Señorita Kenton demuestra ser de extrema eficiencia en su trabajo, pero más calida y menos reprimida que Stevens. La relación entre ambos termina por adoptar cierta calidez. Ella no tarda en enamorarse de él, y el sentimiento es mutuo, aunque Stevens se muestra hermético, a pesar de los esfuerzos de Kenton por romper las barreras impuestas por su frialdad. Lord Darlington decide utilizar su influencia para apoyar la política de Apaciguamiento hacia la Alemania Nazi. En una de las conferencias acude el Congresista Lewis, de América, especialmente irritado. Este apoya una política sostenida por profesionales, en lugar de por caballeros amateurs. Durante la conferencia
Por su parte, Lord Darlington comienza a verse influenciado por la ideología de sus colegas alemanes. Tras leer el trabajo de Houston Stewart Chamberlain, condenando a la raza judía, decide despedir a las dos sirvientas judías que tiene a su servicio. Kenton se muestra indignada, y esta a punto de dimitir como protesta, pero su necesidad de estar empleada, y su confesada cobardía provocan que se eche atrás. Desde la prudencia y la frialdad
Cuando una doncella y un ayudante de cámara deciden casarse abandonando su empleo, Stevens y Kenton se sienten disgustados, considerando que arruinan sus profesiones al abandonar Darlington Hall. Esto provoca tensión en la relación de Stevens y Kenton, que han sido incapaces de dar un paso hacia sus sentimientos mutuos. Sobre todo, se convierte en una tensión especial para Kenton, frustrada por la incapacidad de Stevens de mostrar sentimiento alguno, o el más mínimo interés emocional en ella. Una noche, su tensión la lleva a insultar a Stevens por estos motivos. A pesar de disculparse, y romper a llorar ante él, este no es capaz de hacer otra cosa que recordarle una tarea de la casa. Finalmente, Kenton decide aceptar una oferta de matrimonio por despecho, a pesar de no estar enamorada de la persona en cuestión,
De vuelta al presente, Stevens continúa su viaje para encontrarse con la Señora Kenton veinte años después. Durante el camino se detiene en varios lugares, y la gente se muestra curiosa por el hecho de que trabaje en Darlington Hall. Tras ser preguntado sobre si ha servido bajo las ordenes de Lord Darlington, Stevens lo niega sabiendo la opinión negativa de la gente del fallecido Lord. Finalmente, confiesa haberlo hecho a un extraño, explicándole que es consciente de sus fallos, pero también de sus muchas virtudes. Finalmente, Stevens se reúne con Kenton, y ambos admiten tener lamentaciones acerca de sus vidas. Sin embargo, Kenton se acaba de enterar de que su hija esta embarazada, por lo que rechaza la oferta de Stevens para regresar a Darlington Hall, para permanecer con su marido junto a ella. Ambos se despiden bajo la lluvia, y Kenton rompe a llorar, pero Stevens s
Stevens regresa a Darlington Hall para realizar las últimas preparaciones ante la llegada de la familia del retirado congresista Lewis. Ambos hombres entran en el salón de banquetes, donde ahora se encuentra una mesa de tenis. Lewis recuerda sus actos y palabras durante el banquete político décadas atrás. También admite cierta vergüenza ante estos hechos y le pregunta a Stevens si recuerda las palabras exactas que pronunció. Este declara que no, ya que se encontraba demasiado ocupado sirviendo a los invitados. En ese momento, y de manera simbólica, una paloma se introduce en el salón a través de la chimenea, y queda atrapada en este. Ambos hombres se encargan de que la paloma pueda salir de las paredes de Darlington Hall, tras las cuales Stevens permanece atrapado.
ESCENA
Stevens es sometido a un humillante interrogatorio de terminología economica y politica por parte de los amigos de su jefe, que consideran que las clases bajas no deberían votar.
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