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miércoles, 27 de marzo de 2019

MY FAIR LADY (Mi Bella Dama)

FECHA DE ESTRENO
21 de Octubre de 1964
TITULO ORIGINAL
My Fair Lady
DIRECCIÓN
George Cukor
PRODUCCIÓN
Jack L. Warner
GUION
Alan Jay Lerner
Basado en la novela de George Bernard Shaw
REPARTO
Audrey Hepburn (Eliza Doolittle), Rex Harrison (Profesor Henry Higgins), Stanley Holloway (Alfred P. Doolittle), Wilfrid Hyde-White (Coronel Hugh Pickering), Gladys Cooper (Señora Higgins), Jeremy Brett (Freddy Eynsford-Hill), Theodore Bikel (Zoltan Karpathy), Mona Washbourne (Señora Pearce), Isobel Elsom (Señora Eynsford-Hill), John Holland (Mayordomo)
CINEMATOGRAFÍA
Harry Stradling
BANDA SONORA
Frederick Loewe
DISTRIBUIDA POR:
Warner Bros. Pictures
DURACIÓN
170 minutos

ELIZA DOOLITTLE: “Mi tía Gertrudis murió de la gripe. Eso dijeron, pero yo estoy convencida de que se cargaron a la pobre vieja.”
SEÑORA HIGGINS: “¿Se cargaron?”
ELIZA DOOLITTLE: “Sí, por cierto. ¿Cómo podía morir de la gripe, si un año antes la difteria no había podido con ella? Y eso que ya se había puesto morada. Todos la creían muerta, pero mi padre se puso a echarle cucharadas de ginebra en el gaznate. Y tan de repente volvió en sí, que del mordisco partió la cuchara en dos. Ahora díganme ustedes si una mujer con tanta fuerza podía morirse de la gripe. ¿Y qué fue de su sombrero nuevo de paja que tenía que ser para mí?”
CORONEL PICKERING: “¡Qué barbaridad!”
ELIZA DOOLITTLE: “Hubo alguien que lo afanó. Y lo que yo digo es que los que lo afanaron, se la cargaron a ella.”

CURIOSIDADES
La película es una adaptación del musical de Broadway del mismo título, estrenado en 1956, que a su vez fue una adaptación de la obra de teatro “Pigmalión” de 1913. William Paley fue el directivo de la CBS que puso el dinero para la producción original del musical de Broadway, a cambio de los derechos de grabación del disco a través de Columbia Records. Cuando Warner compró los derechos cinematográficos en febrero de 1962, por cinco millones de dólares, accedió q que los derechos regresaran a la CBS siete años después de su estreno. El musical había sido interpretado con gran éxito por la actriz Julie Andrews, pero el presidente de la Warner Jack L. Warner, consideró que era una actriz muy poco conocida para abordar dicho papel. Por este motivo se escogió a Audrey Hepburn a pesar de que no estaba capacitada para cantar las canciones, por lo que para las mismas fue doblada por Marni Nixon. Julie Andrews quedó decepcionada por no obtener el papel que había defendido en Broadway, y a regañadientes aceptó el papel protagonista de “Mary Poppins” el mismo año. 
Muchos han declarado que fue un acto justo cuando Andrews se hizo con el Oscar a la Mejor Actriz, el año que “My Fair Lady” se hizo con ocho estatuillas. Audrey Hepburn ni siquiera estuvo nominada para competir con Andrews en dicha categoría.
Como he mencionado la voz de Hepburn fue tildada de inadecuada para cantar, por lo que fue doblada por Marni Nixon, que cantó todas las canciones excepto “Just You Wait” en la que sí cooperó con Hepburn. La actriz también cantó el reprise de esta canción cuando el personaje llora al mismo tiempo. En la década de 1990 se distribuyeron algunas de las interpretaciones vocales de Hepburn para que los espectadores pudieran juzgar si había sido necesario doblarla El actor Jeremy Brett interpretaba a Freddy, y sus canciones también fueron dobladas por Bill Shirley. Harrison ne negó a pre grabar sus números musicales para la película, explicando que nunca había sido capaz de cantar una canción de la misma forma dos veces. Por ese motivo no sería capaz de hacer playback durante el rodaje de forma convincente. 
George Groves decidió utilizar un micrófono su cable, algo que nunca había sido hecho anteriormente en una película. Esta fue la razón por la que el equipo de sonido se llevara un Oscar por sus esfuerzos.
El orden de las canciones del musical se siguió a rajatabla con la excepción de “With a Little Bit of Luck”, que pasó de ser la tercera canción en el musical a la cuarta en la película. También fue dividida en dos partes en el musical, teniendo la primera parte lugar cuando el padre de Eliza acude a pedirle dinero, y la segunda cuando acude a casa de Higgins para intentar sacar beneficio del profesor. Para esta última escena se optó porque el personaje cantara la canción “I’m an Ordinary Man”
La película ganó ocho Oscars de la Academia a la Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor (Rex Harrison), Mejor Cinematografía, Mejor Sonido, Mejor Banda Sonora, Mejor Dirección Artística, y Mejor Vestuario. Recibió además cuatro nominaciones adicionales a Mejor Guion Adaptado, Mejor Montaje, Mejor Actor Secundario (Stanley Holloway) y Mejor Actriz Secundaria (Gladys Cooper). 
En las dos primeras categorías la película perdió contra “Becket” y “Mary Poppins” respectivamente. Holloway perdió contra Peter Ustinov en “Topkapi”, y Cooper contra Lila Kredova en “Zorba, el Griego”.

NOTA PERSONAL
Nunca tuve la oportunidad de ver el musical de Broadway, por lo que no puedo evitar ignorar la controversia en lo relativo a Hepburn y Andrews. Sin embargo debo comenzar indicando que me parece muy negativo realizar un musical en el que sus actores no son los encargados de interpretar las canciones. Los musicales exigen doble talento, y si uno no está a la altura no debe sumergirse en un proyecto de esta envergadura. De hecho estoy convencido de que este fue el motivo por el que Audrey Hepburn no recibió ni una nominación, y me parece justo. La actriz realiza una gran labor interpretativa, y su personaje me pareció emocionalmente encantador. Hay un elemento que siempre me ha fascinado de esta película, y se trata de la pareja protagonista. Los personajes de Higgins y Doolitle son todo lo opuestos posibles, no tienen nada en común y parecen destinados a seguir caminos diferentes. 
Sin embargo terminan por necesitarse de forma irrevocable. Aunque Higgins siempre me pareció irritante, me encanta ese momento final en el que prefiere escuchar las grabaciones de la “Doolitle original”, y no la voz educada que ha creado. También me sorprendió el que se evitara caer en los romanticismos habituales. El mejor ejemplo de esto es el final, que considero de los mejores que he podido ver.
Las canciones rompen moldes, y en ocasiones son divertidísimas, tanto en su versión original como en su doblaje, que debo reconocer que está muy logrado aunque no esté a la altura. Pero si hay algo que me fascinó viendo la película cuando era un adolescente fue el vestuario. Esta fue la película que me enseñó a apreciar el trabajo de vestuario en el cine. Todos los trajes y vestidos de la escena en las carreras son simplemente espectaculares, y no me canso de verlos. Es cierto que algunos decorados podrían haber sido más logrados, especialmente el de las carreras. Sin embargo estoy convencido de que este decorado en particular fue diseñado de forma simple para que el vestuario destacara todavía más.
Este no es mi musical favorito, pero siempre lo pongo como ejemplo de  como una historia sencilla, una buena dosis de sentido del humor inteligente, y canciones ingeniosas pueden combinarse para crear un gran musical. Si bien la historia no alcanza el suficiente grado de emocionalidad, si logra realizar de forma efectiva una alegre critica acerca de la diferencia de clases. En términos generales me parece una película notable, al mismo tiempo que es evidente que en su época fue un magistral trabajo de producción.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En la ciudad de Londres vive el Profesor Henry Higgins, un académico de la fonética, que cree firmemente que el acento y el tono de la voz de las personas determinan sus posibilidades de prosperar en la sociedad. Una noche en el Covent Garden, Higgins conoce al Coronel Hugh Pickering, otro experto en fonética que ha venido desde la India para conocerle. 
Higgins presume que podría enseñar a cualquiera a hablar tan bien, que podría hacerse pasar por un duque o duquesa en la recepción de una embajada. Como ejemplo pone a una joven florista de clase baja que se encuentra cerca, y que tiene un fuerte acento Cockney. La joven se llama Eliza Doolitle, que intenta venderles flores, y consigue hacerlo a pesar ser despreciada. Las ambiciones de Eliza son simples. Desearía trabajar en una floristería, pero su acento hace que eso sea imposible. Para empeorar las cosas, su padre acostumbra a pedirle dinero para beber con sus amigos a menudo.
Al día siguiente Eliza se presenta en la casa de Higgins para pagarle por lecciones que l ayuden a cumplir sus sueños. Pickering se siente intrigado y se ofrece a cubrir todos los costes de las clases, si Higgins tiene éxito y la convierte en una dama capaz de parecer una duquesa. Higgins pica el anzuelo y decide que durante las clases, Eliza deberá vivir en su casa, por lo que su ama de llaves, la Señora Pearce, se encarga de dar un baño a la joven, que se resiste a gritos sin éxito alguno.
Pickering le exige a Higgins que trate a Eliza con respeto y no se aproveche de las circunstancias. Higgins le asegura que así será, ya que las mujeres tienen la capacidad de arruinar la vida de un hombre.
El padre de Eliza descubre que su hija se ha ido a vivir a casa de Higgins, por lo que se presenta allí tres días después, presumiblemente para proteger la virtud de su hija y llevársela, aunque en realidad desea conseguir algo de dinero. Higgins consigue manipularle sin problema, y consigue contentarle entregándole solo cinco libras. Higgins queda tan impresionado por la supuesta honestidad de Alfred, su talento para el lenguaje y su falta de moral. Por estos motivos, Higgins decide recomendarle a un americano que está interesado en estudiar la moralidad. Eliza soporta los exigentes métodos de enseñanza para aprender a hablar y comportarse como una verdadera dama. A pesar de las insistencias y el poco descanso, no parece hacer demasiados progresos. Justo cuando Higgins y Pickering están dispuestos a rendirse, comienza a mostrar su capacidad para hablar con un acento impecable propio de la clase alta. 
Higgins y Pickering se muestran entusiasmados y deciden que ha llegado el momento de ponerla a prueba en un evento público, eligiendo las carreras de caballos donde la madre de Higgins posee un palco. Eliza se acuesta entusiasmada esa noche, no solo por sus avances sino también por la alegría que le ha dado a Higgins, al que ha cogido verdadero afecto.
Higgins y Pickering llevan a Eliza a las carreras, donde la joven crea una muy buena impresión, hablando correctamente y mostrando una gran belleza con su hermoso vestido. Sin embargo su conversación cambia y comienza a hablar de una tía a la que mataron por problemas de alcohol. Las cosas se van a pique cuando durante la carrera, se pone a animar al caballo por el que ha apostado de forma muy vulgar. Higgins entiende que queda trabajo por hacer, pero encuentra la situación divertida al mismo tiempo. En las carreras, Eliza conoce al joven de clase alta Freddy Eynsford-Hill, que no tarda en sentirse cautivado por la joven, su belleza, y sus peculiaridades. Aunque Pickering considera que deben rendirse, Higgins todavía cree que puede tener éxito con Eliza y decide seguir trabajando con ella para que acuda al Baile de la embajada en una nueva prueba.
Llegado el día Eliza vuelve a mostrar una belleza sinigual, pero en esa ocasión muestra una corrección absoluta llamando la atención de la Reina de Transilvania, invitada especial del baile, que elogia su belleza. Sin embargo en el baile se encuentra Zoltan Karpathy, un húngaro que fue estudiante de Higgins y se ha convertido en un experto en fonética. Una de las asistentes le pide que averigüe todo sobre Eliza, poniendo en peligro el experimento. Para abrir el baile, la Reina de Transilvania le pide a Eliza que lo haga con su hijo, el Principe Gregor, que también ha quedado cautivado con ella. Tras el baile, Higgins se envalentona y lleva a Eliza a bailar con Karpathy. Tras el baile Karpathy declara que por su forma  de hablar, moverse y expresarse, Eliza es probablemente una princesa húngara. De esta forma el experimento es todo un éxito, y tanto Higgins como Pickering regresan a casa entusiasmados para contárselo a todos.
Sin embargo ambos caballeros se elogian el uno al otro, ignorando completamente el esfuerzo puesto por la propia Eliza. 
Cuando la joven se lo echa en cara Higgins, este se muestra rudo y nada comprensivo, particularmente cuando Eliza le confiesa su miedo hacia su propio futuro ahora que el experimento ha concluido. Eliza se marcha durante la noche para encontrarse con Freddy, que ha paseado por su calle todas las noches con la esperanza de verla. Freddy declara su amor hacia ella, pero Eliza le hace saber que está harta de palabras y que las cosas se demuestran con actos. Tras esto Eliza intenta regresar a su antigua vida, pero no tarda en percatarse de que ya no encaja allí. En su antiguo barrio se encuentra con su padre, que ha recibido una fortuna a manos del americano que le estudió, viéndose obligado a casarse de nuevo. Alfred siente que Higgins le ha arruinado, y lamenta que por su culpa ahora se ve atado a la moralidad de la clase media. Sin saber a dónde ir, Eliza abandona a Freddy y visita a la madre de Higgins, que se muestra indignada ante el comportamiento egoísta y desagradecido de su hijo.
Al día siguiente, Higgins descubre que Eliza se ha marchado y comienza a buscar desesperadamente, pues no puede arreglárselas sin ella en casa. Finalmente la encuentra en casa de su madre, donde intenta convencerla para que vuelva, aunque de malo modos. También se enfada cuando Eliza sugiere que podría casarse con Freddy y convertirse en ayudante de Karpathy. Eliza demuestra, para orgullo de la madre de Higgins, que ya no necesita a su orgulloso profesor. Higgins regresa a su casa enfurecido por lo ocurrido y convencido de que la joven regresara arrastrándose. Sin embargo no tarda en darse cuenta de que Eliza se ha convertido en parte muy importante de su vida, y termina arrepintiéndose. Ya en casa, comienza a escuchar las grabaciones de la voz de Eliza desolado. Sion embargo Eliza aparece poco después, hablando con su acento original. Higgins se muestra aliviado y feliz, pero poco después se muestra arrogante y le pide que le traiga sus zapatillas.

ESCENA
Me quedo con la escena y canción en las carreras, en versión original, porque me encanta la coreografía y el formidable vestuario.

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