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miércoles, 18 de septiembre de 2019

DRÁCULA VUELVE DE LA TUMBA

FECHA DE ESTRENO
7 de Noviembre de 1968
TÍTULO ORIGINAL
Dracula Has Risen From the Grave
DIRECCIÓN
Freddie Francis
PRODUCCIÓN
Aida Youn
GUION
Anthony Hinds
REPARTO
Christopher Lee (Conde Drácula), Ruper Davies (Monseñor Ernests Muller), Veronica Carlson (Maria Muller), Barry Andrews (Paul), Ewan Hooper (Sacerdote), Barbara Ewing (Zena), Marion Mathie (Anna Muller), Michael Ripper (Max), John D. Collins (Estudiante), Geoge A. Cooper (Arrendador), Christopher Cunningham (Granjero), Norman Bacon (Monaguillo), Carrie Baker (Primera Víctima), Frank Forsyth (Aldeano), Philip Stewart (Cliente en taberna)
CINEMATOGRAFÍA
Arthur Grant
BANDA SONORA
James Bernard
DISTRIBUIDA POR:
Warner-Pathé
DURACIÓN
92 minutos
PRECEDIDA POR:
SUCEDIDA POR:
El Poder de la Sangre de Drácula

MONSEÑOR MULLER: “El Conde Drácula está vivo. Durante las horas de la noche, no debes dejarla sola. ¿Has entendido? No debes separarte de ella un solo instante. Protégete lo mejor que puedas. Hay objetos que pueden resultar eficaces. Amuletos, hierbas, lo encontrarás todo aquí. Tú estudias mucho, según creo.”
PAUL: “Pues…”
MONSEÑOR MULLER: “Está en latín. Haz lo que puedas, tengo poco tiempo.”
PAUL: “Voy a buscar un médico.”
MONSEÑOR MULLER: “No. Prométeme que harás lo que te he dicho.”
PAUL: “Se lo prometo.”
MONSEÑOR MULLER: “Deberías jurarlo en el nombre de Dios, pero dijiste que no crees en él.”
PAUL: “Le doy mi palabra.”
MONSEÑOR MULLER: “Confío en ella, gracias.”

CURIOSIDADES
Se trata de la cuarta de las películas de Drácula de la Hammer, y la tercera en contar con Christopher Lee para interpretar al Conde Drácula. Esta producción de Hammer fue rodada en los Estudios Pinewood situada en Iver Heath, Buckinghamshire. Como las anteriores películas fueron rodadas en los Estudios Bray, el castillo de Drácula sufrió varios cambios en sus elementos. En está ocasión no había ni camino de llegada al castillo, ni un camino de coche de caballos, ni el clásico foso del castillo que se mostraban en las anteriores películas. Inicialmente, Terence Fisher se iba a ocupar de la dirección de la película, pero tuvo que dejar el proyecto debido a una enfermedad. Fue entonces cuando Freddie Francis se convirtió en el director. Arthur Grant se encargó de la cinematografía y utilizó diferentes filtros de color que pertenecían al director Freddie Francis, que siendo un cámara los había utilizado para la cinematografía de la película “Suspense” (1961). Cada vez que Drácula, o su castillo, aparecía en una escena, los bordes del marco estaban teñidos con tonos carmesí, ámbar y amarillos.
Una curiosidad es que, en Australia está fue la primera película de Drácula de la Hammer que tuvo que ser sometida al control de los censores. Las anteriores películas habían sido completamente prohibidas en el país. En esta ocasión la película fue sometida a una censura parcial y se mostró durante tres semanas el Sydney’s Capitol Theater en enero de 1970. En las anteriores películas, Christopher Lee lo pasaba bastante mal utilizando las lentillas, pues eran extremadamente incomodas y era muy difícil ver con ellas. En esta ocasión, Christopher Lee volvía a utilizar lentillas, pero en esta ocasión habían sido cuidadosamente recortadas para que no cubrieran el cristalino. Los bordes de ese recorte eran evidentemente visibles durante un primer plano del actor, aproximadamente veinte minutos comenzada la película.
Christopher Lee disfrutaba narrando la siguiente anécdota. Durante el rodaje de las escenas finales de la película, en las que Drácula pierde la vida, un grupo de dignatarios británicos aparecieron para entregar a “Hammer” el premio conocido como “Queen’s Award to Industry”. 
Justo en ese momento, Lee estaba actuando en la escena de la muerte del vampiro, gritando y moviéndose trágicamente mientras derramaba sangre. Cuando la escena terminó de ser rodada, un ministro se giró y le dijo a su mujer que ese hombre era miembro de su club.
De todas las películas de Hammer sobre Drácula, está fue la que más beneficios obtuvo durante su proyección en cines.

NOTA PERSONAL
Continuamos con esta saga de la Hammer, que debo reconocer eso de mis placeres culpables. Christopher Lee regresa como el vampiro, y demostrando que, si Drácula queda congelado, es conveniente aprovechar la oportunidad para destruirlo por completo. La película, como todas las de la saga, tiene momentos geniales y otros algo ridículos. Uno de los mejores aspectos de esta película es el personaje de Paul, genialmente interpretado por Barry Andrews. Atractivo, pícaro, encantador y ante todo joven el personaje se aleja de los típicos vistos en anteriores films, de edad más avanzada y pertenecientes a la clase alta. Paul es humilde, pero al mismo tiempo valiente y atrevido. La película juega mucho con la falta de fe, usando al personaje del sacerdote y al propio Paul que se declara ateo.
Aunque la presencia de Christopher Lee como Drácula es impresionante, y cada vez tiene más frases, el personaje no está lo suficientemente bien escrito. Tampoco hay demasiadas víctimas en la película, lo que provoca que el terror sea más bien “light”. De todas formas, destacaría que la película es una de las que tiene los mejores personajes secundarios, desde el Monseñor Mueller hasta la tabernera Zena.
En términos generales la película funciona porque carece de pretensiones, es muy consciente de si misma y no pretende otra cosa que crear un clima de tensión y terror, no logrando asustar mucho en la actualidad aunque… es genial.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En el año 1905, en una pequeña aldea del este de Europa, un joven monaguillo se dirige a la iglesia para hacer sonar la campana de su torre. 
Cuando coge la cuerda de la campana, se percata de que gotas de sangre comienzan a caer sobre sus manos y mejillas. Al subir a la torre, encuentra el cadáver de una joven mujer colgada en el interior de la campana, y sale corriendo aterrorizado y se encuentra con el sacerdote. Este acude al campanario para inspeccionar el cadáver, que contiene la marca del vampiro de Drácula.
Un año después, en 1906, Drácula ha sido destruido. El Monseñor Ernest Mueller decide visitar la aldea para asegurarse de que todo sigue bien. El monaguillo ha quedado mudo tras el terror de la experiencia que sufrió un año atrás, y el sacerdote ha perdido la fe. El monaguillo acompaña a Mueller a la taberna donde se encuentra el sacerdote, y descubre que nadie asiste a la iglesia porque la sombra del Castillo de Drácula toca la iglesia al anochecer. Los aldeanos alegan que a pesar de saber que Drácula ha sido destruido, su mal sigue presente. Monseñor Mueller señala que no hay mal en la casa del Señor, y decide acudir al castillo para realizar un exorcismo y acabar con los miedos de los habitantes de la aldea. El párroco accede a acompañarle.
Al amanecer, Monseñor Mueller y el párroco se dirigen al castillo portando una gran cruz. Sin embargo, el párroco se aterroriza a medio camino y es incapaz de seguir, por lo que el Monseñor sigue solo. Una vez en el castillo, Monseñor Muller coloca la gran cruz de metal sobre la puerta y realiza el exorcismo, y se desata una fuerte tormenta. El párroco intenta marcharse, pero cae por unas rocas y se golpea el cráneo, antes de caer sobre el agua congelada bajo la cual se encuentra el cuerpo de Drácula. La sangre del párroco cae a través de una brecha en el hielo y acaba en los labios del vampiro, que vuelve a la viuda. Cuando el párroco recupera la consciencia se encuentra cara a cara con Drácula. Mientras tanto, Monseñor Mueller regresa a la aldea y visita la taberna, asegurando a todos los aldeanos que el mal ha sido destruido para siempre. Los aldeanos le comunican que el párroco ya había llegado a la aldea, pero que necesitaba estar solo. Monseñor Mueller comunica que debe regresar a su ciudad natal, Keinenberg, donde vive con su cuñada viuda, Anna. 
Mientras tanto, Drácula se encuentra con la cruz ante la puerta de su castillo y le pregunta al párroco quien es el responsable de lo que ha ocurrido. El párroco, esclavizado por el vampiro, le comunica que ha sido el Monseñor Mueller. Tras esto, el párroco se ve obligado a profanar el ataúd de una tumba del cementerio para que sirva de lugar de reposo del vampiro.
Por su parte, Monseñor Mueller regresa a casa, donde Anna le recomienda que lleve una vida más tranquila. Ambos se preparan para celebrar el cumpleaños de a hija de Anna y sobrina de Monseñor Mueller, María. Anna le comunica al Monseñor Mueller, que vendrá acompañada de un joven con el que está saliendo. El joven es un confitero llamado Paul, que además es ateo. El joven pasa por la taberna local para encontrarse con María, pero cuando la joven llega ya ha bebido bastante con sus amigos, y se ha mojado el traje con cerveza. La pareja llega a casa de Monseñor Mueller y Anna, donde María presenta a Paul. Aunque todos se percatan que Paul huele a cerveza, el joven termina por agradar a Anna y el Monseñor. 
Tras la cena, Paul le comunica al Monseñor que es ateo, enfureciéndole y viéndose obligado a marcharse de forma educada. Apesadumbrado, Paul regresa a la taberna, donde toma una copa con la encargada Zena. Paul acaba emborrachándose, y Zena le lleva a la cama donde fracasa en su intento de seducirle con un beso. María escapa de casa y acude a la taberna, donde se encuentra a Paul dormido por la borrachera y se encarga de acostarle. Paul despierta y se disculpa ante María por haberlo estropeado todo, pero la joven le dice que todavía le quiere.
Justo en ese momento, Drácula llega a Keinenberg acompañado del esclavizado párroco. El vampiro pretende vengarse de Monseñor Mueller, por haber provocado que ya no pueda entrar en su castillo. Cuando Zena sale de la taberna y se dirige a casa por el bosque, el párroco la persigue con su carruaje. La joven cree haberle despistado, cuando se encuentra con Drácula y se convierte en su víctima. 
Con la marca del vampiro en su cuello, la ahora esclavizada regresa a la taberna donde proporciona una habitación al párroco. Éste pregunta a Paul si conoce a Monseñor, y el joven le comunica que conoce más a su sobrina. Drácula se instala en una catacumba que conecta con la taberna, y el párroco lleva Zena ante el vampiro. Este le ordena que le traiga a María, y golpea a Zena cuando ella le pregunta sus motivos alegando que ya la tiene a ella. Zena regresa a la taberna, donde Paul le informa que María visitara la taberna. Cuando la joven llega a la taberna, Zena logra capturar y llevarla ante el vampiro. Cuando los clientes le comunican a Paul que María había bajado a verle, éste sale en su busca e interrumpe el ataque de Drácula sin saberlo. María logra salir de las catacumbas muy alterada y se encuentra con Paul, que cuida de ella. Mientras tanto, un enfurecido Drácula acaba con Zena por su fracaso, y ordena al párroco que destruya su cadáver antes de que se transforme en vampira. El párroco obedece arrojando el cuerpo de la joven en los hornos de la taberna. 
Paul acompaña a María de vuelta a su habitación recorriendo los tejados, sin saber que esta siendo observado por el párroco. Poco después, Paul le entrega al párroco una nota para que se la lleve a María, y le pide que se interese por su salud. De esta forma, el párroco descubre donde vive y se lo comunica al vampiro. María se encuentra con su madre y se desmaya, siendo atendida por ella y Monseñor Mueller. Sin embargo, Drácula visita a María en su habitación y la muerde. Al amanecer, Anna la encuentra sin sentido y Monseñor Muller descubre la marca del vampiro en su cuello, percatándose del regreso del vampiro. La siguiente noche, Drácula vuelve a visitar a María, pero antes de poder atacarla es descubierto por Monseñor Mueller que le obliga a escapar al mostrarle un crucifijo. Monseñor Muller le persigue por los tejados, hasta que es golpeado por el párroco, al que reconoce.
Monseñor Mueller logra regresar a casa, donde es atendido por Anna, a la que le pide que traiga a Paul. 
El joven acude y Monseñor Mueller le explica que el Conde Drácula es el responsable del ataque a María, y le da instrucciones para que pueda prepararse para atacar al vampiro. De esta forma, Paul se instala en la casa de los Mueller, pero al recoger sus cosas decide llevar también al párroco. Al verle, Monseñor Mueller pierde la vida sin poder advertir al joven. Paul lleva a cabo las preparaciones para proteger a María con ajo y un crucifijo. Durante la noche, el párroco golpea a Paul con un candelabro y lo deja inconsciente. Mientras retira todas las protecciones de María se ve incapaz de retirar el crucifijo, Paul se recupera y entiende que el párroco esta bajo el control de vampiro. Paul le obliga a llevarle hasta su escondite, donde el joven atraviesa al vampiro con una estaca. Sin embargo, el ateo Paul y el párroco carente de fe son incapaces de rezar la plegaria necesaria, y Drácula logra arrancarse la estaca y regresa a por María. Paul fracasa en un intento de detenerla y el vampiro la secuestra, partiendo de regreso a su castillo.
Paul sigue su rastro y llega a la aldea, donde comunica a los lugareños que Drácula ha regresado. Estos le culpan del regreso del vampiro y se niegan a ayudarle. Sin embargo, el monaguillo mudo se ofrece a guiarle hasta el castillo, y ambos parten tras enfrentarse a los aldeanos que deseaban retenerles. Mientras tanto, Drácula, María y el párroco llegan al castillo, todavía protegido por la cruz del Monseñor. Drácula le ordena a María que retire la cruz, y la joven la arroja desde el parapeto hasta el barranco debajo. Paul llega en ese momento y se enfrenta al vampiro, logrando que caiga desde el parapeto y acabé atravesado por la cruz que allí había acabado. Esto libera al párroco de su influencia, y provoca que recupere la fe. El párroco comienza a rezar el padrenuestro en latín, logrando que el vampiro termine siendo reducido a sangre y polvo. El párroco pierde la vida justo después, mientras Paul se reúne con María. Paul descubre la fe y se hace la señal de la cruz, mientras observa los restos del vampiro.

ESCENA
Genial escena en la que Paul está a punto de acabar con el vampiro, pero su falta de fe consigue que Drácula se recupere.

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