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miércoles, 22 de mayo de 2013

LOS ARISTOGATOS

FECHA DE ESTRENO
11 de Diciembre de 1970
TITULO ORIGINAL
The Aristocats
DIRECTOR
Wolfgang Reitherman
PRODUCTORES
Winston Hibler, Wolfgang Reitherman
GUION
Ken Anderson, Larry Clemmons, Eric Cleworth, Vance Garry, Julius Svendsen, Frank Thomas, Ralph Wright
REPARTO (VOCES)
Eva Gabor (Duquesa), Phil Harris (Thomas O’Malley), Roddy Maude-Roxby (Edgar), Scatman Crothers (Gato Jazz), Gary Dubin (Toulouse), Liz English (Marie), Dean Clark (Berlioz), Sterling Holloway (Roquefort), Paul Winchell (Shun Gon), Lord Tim Hudson (Hit Cat), Vito Scotti (Peppo), Thurl Ravenscroft (Billy Boss), Pat Buttram (Napoleon), George Lindsey (Lafayette), Hermione Baddeley (Madame Adelaide Bonfamille), Charles Lane (Georges Hautecourt), Nancy Kulp (Frou-Frou), Monica Evans (Abigail Locuac), Carole Shelley (Amelia Locuac), Bill Thompson (Tío Waldo)
CINEMATOGRAFÍA
Inaplicable
BANDA SONORA
George Bruns
DISTRIBUIDA POR:
Buena Vista Pictures
DURACIÓN
78 minutos
CLASICO ANTERIOR:
CLASICO SIGUIENTE:
  
TIO WALDO: “Ustedes no se imaginan lo que trataron de hacer con su pobre tito, tío Waldo. Vean, vean esto. Voy a traducir: Ganso de granja al horno relleno de castañas y bañado con vino del Rin.”
THOMAS O’MALLEY: “¿Bañado? Esta ahogado diría yo.”
TIO WALDO: “Más prefiero, como viejo marino, en vez de Rin, Ron. Ron, Ron, Rin, Ran.”
AMELIA LOCUAC: “Ay tío Waldo, eres muy gracioso.”
  
DUQUESA: “¿Sabes Thomas? Tus amigos son encantadores, me simpatizaron muchísimo.”
THOMAS O’MALLEY: “Bueno, son arrabaleros, les falta educarse. Pero si un día estas en aprietos, son los primeros en ayudarte.”
DUQUESA: “Como tú. Cuando estuvimos en peligro nos ayudaste.”
THOMAS O’MALLEY: “Eso fue una gran suerte para mí, linda.”
DUQUESA: “Muchas gracias por prestarnos tu casa, digo, tu guardilla. Es muy bonita.”
THOMAS O’MALLEY: “Nada de eso. Recuerda que este es uno de los barrios más pobres.”
DUQUESA: “O no, es linda. Lo que necesita es una arregladita, y quizás creo que el toque femenino.”
THOMAS O’MALLEY: “Si tu quisieras hacer ese trabajo. Vaya, tus ojos si son zafiros deslumbrantes. Poesía barata ¿Verdad?”
DUQUESA: “O no, nada de eso. A todas las mujeres nos encanta oír esas cosas bonitas.”
  
CURIOSIDADES
Se trata del vigésimo clásico animado de Walt Disney. La película fue la última en ser aprobada por el propio Walt Disney, y la primera en ser producida tras su muerte en el año 1966. Se necesitaron cuatro años para producir la película, y un presupuesto de cuatro millones de dólares.
La película esta inspirada en una historia real. En el año 1910, en París, una familia de gatos heredó una cuantiosa fortuna. Cinco de los legendarios “Nueve Ancianos de Disney” trabajaron en la película, incluyendo un equipo que había trabajado durante veinticinco años para la compañía. Originalmente, la película había sido concebida como una historia dividida en dos partes para la serie de televisión de acción real “El Mágico Mundo de Disney” (1954-1992). Sin embargo, se terminó por optar realizar una película, al pensar que el viaje de los gatos de regreso a Paris, daba mucho juego.
El personaje de Gato Jazz fue diseñado con la intención de que Louis Armstrong proporcionara su voz. El aspecto del personaje fue modelado según el aspecto, dentadura y modo de tocar la trompeta del propio Armstrong. Sin embargo, en el último momento, por razones que se desconocen, Armstrong decidió abandonar su participación en la película sin haber grabado una sola línea. Su sustituto fue Scatman Crothers, quien fue dirigido para que pretendiera ser Armstrong.
Los Hermanos Sherman, Richard M Sherman y Robert B Sherman, cuyo padre había escrito el éxito “Living in the Sunlight, Loving in the Moonlight”, lograron convencer a Maurice Chevalier para que interpretara la canción de la apertura, “Los Aristogatos”, a pesar de haberse retirado.
Eva Garbor y Pat Buttram se encontraban protagonizando la serie de televisión “Granjero, Último Modelo” (1961-1971), pero esto no les impidió otorgar sus voces a los personajes de Duquesa y el perro Napoleón respectivamente. El personaje de Tío Waldo, el ganso inglés, fue el último papel del actor Bill Thompson, quien fallecería de un ataque al corazón a la edad de cincuenta y ocho años, poco después del estreno de la película. Thurl Ravenscroft, voz del Garo Ruso, otorgó su voz a varias atracciones de Disneyland como “Los Piratas del Caribe”, “La Mansión Encantada”, y otras. Fue más conocido durante años por otorgar su voz al Tigre Tony de los "Kellogg’s".
Carole Shelley y Monica Evans se encargaron de otorgar sus voces a las  gansos hermanas gemelas Abigail y Amelia.
Ambas habían interpretado a las igualmente charlatanas hermanas Cecily y Gwendolyn, en la película, serie de televisión y producción original de “La Extraña Pareja”. Ambas cooperaron también el siguiente clásico de Disney, “Robin Hood”, para otorgar sus voces a Lady Marian y Lady Cluck. Los perros que atacan a Edgar constantemente durante la película recibieron los nombres de Napoleón y Lafayette, el emperador francés,  el nombre francés que ayudó a la revolución americana.
Esta fue la última película en la que Eric Larson trabajó como supervisor de animación. Después de este film, se concentró en entrenar a jóvenes animadores que acudían al estudio durante la década de 1970 y 1980. Originalmente, se decidió crear una segunda parte que fuera estrenada directamente en video. La idea era estrenarla en el año 2007, pero un año antes se optó por cancelar la producción.
  
NOTA PERSONAL
Otra gran película de entre los Clásicos Animados de Disney. Si bien el argumento tiene poco de original, y la trama es más bien simplista y básica. ¿Entonces que hace de este Clásico Animado una gran película? Para mí hay dos factores evidentes: buenas dosis de humor en escenas memorables, y unas excelentes canciones.
En lo relativo a las escenas, hay que dar el mérito correspondiente a un gran elenco de personajes secundarios. Una de las grandes escenas de la historia de Disney es la que de los gansos. Tenemos dos gansas, hermanas gemelas, que van a ver a su tío Waldo en París, donde lo encuentran completamente borracho, ya que lo estaban preparando como plato principal. No me canso de ver la escena, y cada vez que lo hago me desternillo de la risa. Con lo políticamente correctos que nos hemos vuelto, dudo que a día de hoy exista una escena de dibujos animados tan osada. También me pareció formidable la escena de la persecución de los perros a Edgar. Genial el sentido del oído de Napoleón.
De nuevo tenemos un villano que se escapa de un destino fatal, y simplemente termina siendo enviado a África. Aunque debo decir que probablemente es uno de los villanos que más lástima me dan, pues tiene que ser un desastre ser segundo heredero de una fortuna, detrás de unos gatos.
La música es formidable, y de entre las canciones cabe destacar la brillante “Everybody Wants to Be a Cat” (“Todos Quieren ser ya Gato Jazz”). Siempre me ha sorprendido que la canción no recibiera ni siquiera una triste nominación. Ahora bien, es posible que no sea objetivo pues soy fanático del jazz y del blues. Genial la caída del piano a través de cada piso del edificio, y como los gatos salen de este, todavía tocando sus instrumentos destrozados.
En términos generales, hay ocasiones en las que una historia simple, con una trama básica, consigue producir resultados excepcionales. En el caso de “Los Aristogatos” nos encontramos con una película tremendamente divertida, personajes entrañables, y una música que logra animar a la persona más apesadumbrada.
 
HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En París, Francia, en el año 1910, Duquesa es una gata madre de tres gatitos llamados Marie, Berlioz y Toulouse. La familia de gatos reside en la mansión de una cantante de ópera retirada llamada Madame Adelaide Bonfamille. En la mansión también reside el mayordomo Edgar. Una tarde, tras el habitual paseo en el carruaje tirado por la yegua Frou-Frou, Adelaide hace llamar a su antiguo amigo y abogado personal, Georges Hautecourt. Georges es excéntrico, alocado, pero un gran amigo de Adelaide quien declara su intención de redactar su testamento. En este declara su intención de dejar su fortuna a sus gatos, quienes la conversaran hasta sus muertes. Tras la muerte de los gatos, la fortuna pasará a pertenecer a Edgar. El mayordomo escucha la conversación a través de un tubo de comunicación del servicio que asciende a su habitación.
Edgar se frustra al ver que los gatos son más importantes que él, y en lugar de ser paciente, decide que no está dispuesto a esperar a que los gatos mueran de forma natural; y comienza a planear como acabar con estos para heredar.
Duquesa se encarga personalmente de educar a Berlioz, Marie y Toulouse, inculcándoles la importancia de una buena educación para convertirse en importantes “Aristogatos”. Tras las clases de la tarde, Edgar añade fuertes somníferos en la comida de los gatos. Estos comparten su cena con el ratón Roquefort, amigo que reside en la mansión, y todos quedan profundamente dormidos. Edgar lleva a los gatos a las afueras de París en su motocicleta, y en un puente es atacado por dos perros llamados Napoleón y Lafayette, quienes disfrutan persiguiendo a los que acuden al campo. Edgar se ve obligado a escapar, dejando atrás su sombrero, paraguas, la cesta de los gatos, y el sidecar de su motocicleta, que son reclamados por Napoleón y Lafayette.
Sin embargo, su plan ha dado resultado, ya que Duquesa, Berlioz, Marie y Toulouse han quedado aislados en el campo. Esa misma noche, Adelaide, Frou-Frou y Roquefort descubren que los gatos han desaparecido.
A la mañana siguiente, Duquesa y los gatitos conocen a Thomas O’Malley, un gato callejero. Inicialmente, este intenta cortejar a Duquesa y se retira al ver que tiene tres gatitos. Sin embargo, pronto se da cuenta de que ha obrado mal, y decide ayudar a la familia a regresar a Londres. Inicialmente, toman una furgoneta, pero no tardan en ser expulsados por el conductor. Al cruzar un puente de ferrocarril, Marie cae del mismo ante la llegada del tren. O’Malley logra salvar a Marie de morir ahogada, y al mismo tiempo es rescatado por dos gansas, las cuales intentan enseñarle a nadar al no entender que se está ahogando, llamadas Abigail y Amelia Locuac. Al descubrir que los gatos se dirigen a París, Abigail y Amelia, quienes proceden de Londres, deciden acompañarles, pues tienen la intención de visitar a su tío Waldo.
Las dos gansas guían a los gatos haciéndoles andar al estilo de un ganso.
Al llegar a París, encuentran a Waldo en un restaurante, donde estaba a punto de ser servido como plato principal, y en consecuencia esta considerablemente borracho. Amelia y Abigail deciden llevar al tío Waldo a dormir, y se despiden de los gatos. Marie, Berlioz y Toulouse están agotados después de la caminata, por lo que O’Malley sugiere que Duquesa y los gatitos pasen la noche en la guardilla abandonada donde reside. Sin embargo, el grupo encuentra a un amigo de O’Malley, Gato Jazz, quien está practicando en compañía de su banda. Todos juntos cantan una canción de jazz, hasta que la banda se retira.
Tras la canción, O’Malley y Duquesa discuten la posibilidad de que el primero se convierta en padre de los gatitos, y que la familia se quede en la guardilla. Sin embargo, Duquesa le explica que no pueden dejar sola a Madame Adelaide, ya que son la única compañía que tiene. Por su parte, Edgar regresa al campo para recuperar su sombrero, paraguas, la cesta y el sidecar, ya que son las únicas cosas que pueden incriminarles en el secuestro de los gatos.
Al hacerlo vuelve a enfrentarse a Napoleón y Lafayette en una nueva persecución. A pesar de la insistencia de los perros, Edgar consigue recuperar todas sus cosas y escapar.
A la mañana siguiente, los gatos llegan a la mansión, y O’Malley se despide de ellos. Al maullar, llaman la atención de Edgar, quien se percata de que los gatos han regresado. Roquefort se da cuenta e intenta avisarles, pero Edgar consigue capturar a los gatos en su saco y encerrarlos en un baúl, el cual planea enviar a Tombuctú, África, para que no puedan regresar. Desde el baúl, Duquesa le pide a Roquefort que avise a O’Malley. El ratón no hace así, y O’Malley le envía a por el resto de su pandilla, mientras intenta retrasar a Edgar.
Roquefort está a punto de ser devorado por los gatos de la banda, pero cuando revela que O’Malley le ha enviado para que ayuden a salvar a Duquesa y los gatitos, no dudan en acudir al rescate. Toda la banda de gatos, con ayuda de Frou-Frou, ataca a Edgar.
Mientras Roquefort consigue abrir el baúl y liberar a Duquesa y los gatitos. Al final, Frou-Frou golpea a Edgar, quien cae en el baúl quedando encerrado, y termina ser el enviado a Tombuctú.
Tras esto, Madame Adelaide, quien desconoce el motivo por el que Edgar ha desaparecido, hace que rescriban el testamento. Este excluye a Edgar, a quien había terminado por incluir irónicamente, e incluye a O’Malley, quien acaba formando la familia que deseaba junto a Duquesa, Berlioz, Marie, y Toulouse. Madame Adelaide también anuncia que ha decidido fundar una organización de caridad para conseguir un hogar para todos los gatos callejeros de París. O’Malley, Duquesa y los gatitos se unen de nuevo a la banda de jazz para celebrar el evento.
  
ESCENA
No solo mi escena mi favorita, sino que además es para mí una de las mejores canciones de Disney. Y es que: “Todos quieren ser ya gato jazz”.
 

1 comentario:

  1. Los Aristogatos la vi con 10 años en un cine de verano, otro clásico de Disney del que me encanta la canción todos quieren ser gatos jazz y la escena del tío Waldo.
    Edgar es el menos malo de todos los villanos Disney, me pregunto si no hubiera escuchado el testamento y luego lo hubiera escuchado cuando decidieron ponerlo para que compartiera su fortuna con los gatos si habría compartido o habría sido igual de avaricioso.
    Otra pregunta sin respuesta es como una gata tan refinada como Duquesa acabó siendo madre soltera, puede que el padre se desentendiera o que Duquesa fuera viuda, obviamente ignoraron esa parte para centrarse en el romance que surge entre O´Malley y Duquesa.
    También los personajes de Napoleón y Lafayette son para troncharse y las escenas con Edgar son buenísimas, y al final de la película me hace mucha gracia cuando Napoleón sale diciendo que el final llega cuando él lo dice y cuando aparece las letras del fin no le queda más remedio que aceptar que llegó el fin.

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