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miércoles, 19 de junio de 2013

D'ARTACAN Y LOS TRES MOSQUEPERROS

TITULO ORIGINAL
D’Artacan y los Tres Mosqueperros
DIRECTOR
Claudio Biern Boyd
CREADORES
Claudio Biern Boyd, Yoshihiro Kimura
PRODUCCION
BRB Internacional S.A.
REPARTO ORIGINAL (VOCES)
Eduardo Jover (D’Artacan), Gloria Cámara (Juliette), Jesús Nieto (Pontos), José Luis Gil (Amis), Manuel Peiró (Dogos), José Moratalla (Pom), Claudio Rodríguez (Señor de Treville), Rafael de Penagos (Cardenal Richelieu), Ana Ángeles García (Milady), Víctor Agramunt (Conde de Rochefort), José Martínez Blanco (Widimer), Javier Dotú (Rey Luis XIII), María Luisa Rubio (Reina Ana de Austria)
FECHA DE ESTRENO Y FINAL
Del 9 de Octubre de 1981 al 26 de Marzo de 1982
CANAL DE EMISION
TVE
COMPOSITOR DEL TEMA MUSICAL
Guido y Maurizio De Angelis, Katsuhisa Hattori
NÚMERO DE EPISODIOS
26 episodios de 22 minutos de duración aproximada cada uno
SUCEDIDA POR:
El Retorno de D’Artacan
  
CURIOSIDADES
La idea de adaptar la obra de Dumas utilizando perros como personajes surgió de la mente de Claudio Biern Boyd contemplando a su perro, y percatándose de las cualidades de fidelidaz y amistad incondicional del animal. Como estos valores eran esenciales en la obra de Dumas, decidió que una serie de dibujos animados con perros antropomorfos sobre la obra era una gran idea.
Se realizaron algunos cambios sobre la obra para poder dirigirla al público más infantil. Se omitió la relación entre Athos y Milady, la de la Reina Ana de Austria y el Duque de Buckingham, y se decidió que Juliette no falleciera tal y como ocurría con su versión en la novela, Constance. Para añadir un toque de humor se añadió al personaje de Pom, el ratón, a mitad de la serie. La canción de la serie fue interpretada por el grupo Popitos, y fue muy tatareada por los niños de la época.
La serie fue todo un éxito con variado merchandising como un álbum de cromos de la Editorial Lisel, una colección de cómics de Montena, una baraja de cartas Fournier, y figuritas de plástico.
En 1990, nueve años después de su estreno, se realizó una segunda serie titulada “El Retorno de D’Artacan” que no contaba con la misma calidad de animación.
  
NOTA PERSONAL
Otra de mis series de animación preferidas. Con escasos episodios de relleno, la serie se adaptaba bastante bien a la obra de Dumas, y seguía un hilo conductor que hacía que la serie fuera divertida de seguir. Los cambios que se realizaron me parecieron más que razonables, y la serie desató una fiebre a jugar con espadas de madera que parecía desaparecida desde hacía ya mucho tiempo. Compraba los tebeos, hice la colección de cromos que todavía tengo, y fue de las pocas series de dibujos animados que pude ver por completo, incluso con las comidas familiares de fin de semana. Quizás me encantaba que defendiera los valores de honor y amistad que parecen haberse olvidado por completo.
En cuanto a la continuación, fue toda una decepción. No puedo entender como diez años después, la calidad de la animación pudo descender a niveles tan deficientes.
De hecho solo vi capítulos sueltos, ya que perdí todo interés en verla por completo. Por esa razón siempre he sido más fiel a la primera serie, la cual recuerdo con mucho cariño, y la que al volver a ver, me ha hecho volver a disfrutar como un niño.
  
HISTORIA (Resumen breve, debido a la extensión de la serie)
En el año 1625, en el pueblo de Bearn vive un joven llamado D’Artacan, quien desde su infancia ha sido entrenado en el uso de la espada por su padre. D’Artacan está siempre luchando con sus amigos, usando espadas de madera, en particular contra Françoise. Al pueblo llega un mosqueperro con un mensaje para el padre de D’Artacan, quien acaba el entrenamiento de su hijo entregándole una espada de verdad como regalo. D’Artacan descubre que su padre es amigo del Señor de Treville, Capitán de los Mosqueperros, y que ha de dirigirse a París para convertirse en mosqueperro con una carta de recomendación y un caballo llamado Rofty.
De camino, en una posada, D’Artacan se enfrenta a un misterioso caballero de bigote negro, quien interrumpe el duelo para hablar con Milady, quien recibe la misión de vigilar de cerca al Duque de Buckingham, primer ministro inglés. D’Artacan es noqueado, su espada es quebrada, y el caballero parte robándole la carta. Para pagar los desperfectos, D’Artacan pierde su dinero y a Rofty. D’Artacan sigue su camino pie, conociendo a una hermosa joven llamada Juliette, quien limpia las manchas que su carruaje ha causado en D’Artacan. Al llegar a Paris, D’Artacan trabaja en una tienda de espadas para recibir una de mala calidad. Juliette le compra una, y le encuentra mendigando al regar sus plantas y mojarle. De esta forma, D’Artacan reside en casa de Juliette cuidada por su padre, y descubre que Juliette es doncella de confianza de la Reina Ana de Austria. Al día siguiente, D’Artacan conoce a los Mosqueperros Amis, Pontos y Dogos.
El Cardenal Richelieu, Primer Ministro, desea que su guardia se encargue de la protección del Rey Luis XIII. El hombre del bigote negro es el Conde Rochefort, quien junto a Milady trabaja para el Cardenal, para desacreditar a la Reina Ana de Austria. El Capitán Widimer, de la guardia del cardenal, intenta desacreditar a los Mosqueperros usando un doble de Pontos, pero la verdad se descubre.
D’Artacan conoce al Señor de Treville, y descubre que sirvió junto a su padre, quien es como un hermano para él. Al divisar a Rochefort, D’Artacan corre tras él provocando incidentes con Amis, Pontos y Dogos con los que acepta batirse en duelo. Dicho duelo es interrumpido por los guardias del Cardenal, ya que los duelos están prohibidos. D’Artacan ayuda a los Mosqueperros a derrotar a los guardias, y establece una buena amistad con ellos. Sin embargo, D’Artacan debe esperar tres años para tener la edad reglamentaria para ser mosqueperro. El Cardenal le exige al Rey Luis XIII que castigue a los Mosqueperros.
Todos llegan a un trato, si los Mosqueperros desenvainan la espada a partir de ese momento, serán castigados. D’Artacan no logra aguantar, pero el Rey se queda impresionado por sus habilidades luchando, y le perdona entregándole dinero. Tras esto, D’Artacan recupera a su caballo Rofty y obtiene un criado llamado Planchett. La Reina Ana envía a Juliette a concertar una cita con el Duque de Buckingham, quien se encuentra en Paris. El Cardenal descubre esto mediante Milady, y envía a Widimer para que capture a Juliette. La joven invita a D’Artacan a dar un paseo para ser protegida, hasta que logra escabullirse para encontrarse con el Duque para concertar la cita. Sin embargo, Rochefort logra capturar a Juliette, mientras D’Artacan y los Mosqueperros derrotan a Widimer y sus guardias.
Juliette resulta ser una joven con recursos, y logra escapar, encontrándose con D’Artacan y Planchett. Para ayudarla a entrar en París, D’Artacan envía a su criado a buscar a Pontos, Amis y Dogos.
Estos ayudan a D’Artacan y Juliette contra Rochefort y la guardia del Cardenal, pero durante la lucha Juliette vuelve a desaparecer. Buscándola de nuevo, D’Artacan seducido por la peligrosa Milady cuando le invita a tomar el té. Milady le hipnotiza y encarga la misión de asesinar a la Reina Ana a medianoche. Juliette consigue llegar a palacio, y le comunica a la Reina que ha logrado concertar una cita con el Duque de Buckingham. En ese momento, D’Artacan entra en los aposentos para matar a la Reina. Juliette consigue retenerlo, y D’Artacan es noqueado por la Reina. Al despertar ha recobrado el sentido. En ese momento, el Cardenal ha llegado a palacio e informa al Rey de un intento de asesinar a la Reina, con la esperanza de que D’Artacan sea descubierto, y los Mosqueperros desprestigiados. Juliette y D’Artacan escapan por un pasadizo secreto, y el plan del Cardenal fracasa. Milady intenta capturar a Juliette, quien cae por un barranco a un río, aunque sobrevive. El Cardenal intenta crear una trampa para D’Artacan y los tres Mosqueperros en un castillo, asegurando tener a Juliette.
A pesar de caer en la trampa, el Señor de Treville llega al lugar de los hechos, impidiendo que el Cardenal capture a sus hombres.
De regreso en casa, D’Artacan conoce al ratón Pom, quien siempre ha residido allí invitando por el Señor Bonancieux, tío de Juliette, quien ha sido secuestrado. Cuando Juliette llega a casa, Pom ayuda a D’Artacan a salvarla de los guardias del Cardenal, aunque Juliette pronto vuelve a desaparecer. Cuando D’Artacan la encuentra, Juliette se encuentra conduciendo al Duque de Buckingham a palacio para entrevistarse con la Reina. D’Artacan por fin entiende la importancia de la misión de Juliette, y les escolta hasta palacio. Sin embargo, son seguidos por un joven enmascarado, que se introduce en palacio. El Duque de Buckingham tiene una reunión con la Reina, asegurando que hará lo posible para mantener la paz entre Francia e Inglaterra. A cambio le pide una joya personal para recordarla, pues está enamorada de ella.
El espía del antifaz es descubierto en la habitación, y se ve obligado a escapar. Debido al alborotó, el Duque se marcha de palacio. Juliette es enviada por la Reina para entregarle unos herretes de diamantes al Duque, misión que cumple con ayuda de D’Artacan. Antes de partir a Inglaterra, el Duque de Buckingham le regala a D’Artacan un puñal con el escudo de su familia, el cual le asegura le abrirá cualquier puerta en Inglaterra. D’Artacan también descubre que el enmascarado era el guardaespaldas del Duque, al que ha seguido en secreto para protegerle durante su viaje a París.
Sin embargo, el Cardenal logra convencer al Rey para que organice un baile, en el que la Reina luzca los famosos herretes de diamantes, y así lograr desacreditarla. Juliette le pide a D’Artacan que acuda a Inglaterra para recuperar los herretes, y el Señor de Treville le da permiso para partir, pero en compañía de Pontos, Amis y Dogos. Los guardias del Cardenal sabotean el camino para que no lleguen a puerto, pero D’Artacan logra llegar al barco, en compañía de Pom, y ambos llegan a Inglaterra.
Allí, consiguen audiencia con el Duque de Buckingham gracias al puñal que este regaló a D’Artacan. Sin embargo, el Duque les comunica que ya la ha entregado los herretes a alguien. Pronto descubren, que se trata de Milady, a la que persiguen en un bote, logrando derrotarla y recuperando los herretes. De vuelta en Francia, los Mosqueperros esperan a D’Artacan al que ayudan contra Widimer. D’Artacan, el Duque y los Mosqueperros llegan a tiempo a Palacio, entregando los herretes a la Reina. El baile tiene lugar sin incidentes, y el plan del Cardenal fracasa. Después de esta aventura, queda una vacante libre para el Cuerpo de Mosqueperros, por lo que se organiza una competición entre los candidatos. Widimer tiene un espía infiltrado en la competición, en la que D’Artacan también participa. Pom y los tres Mosqueperros ayudan a que D’Artacan gane la competición. Sin embargo, al descubrir irregularidades en esta, el Cardenal consigue que D’Artacan no se convierta en Mosqueperro.
A Paris llega el legendario pirata conocido como el Halcón Azul en busca de las joyas conocidas como “Luz de los Reyes” del Rey Luis XII, para lo que necesita la segunda mitad de un mapa oculto en un espejo. Disfrazado de anciana, el Halcón Azul engaña a Rochefort y Widimer para robar todos los espejos de París. La segunda parte del mapa es localizada en el espejo de la Reina Ana, tras lo cual el Halcón Azul encuentra las joyas traicionando a Rochefort y Widimer. Sin embargo, antes de partir, D’Artacan se enfrenta a él, y pierde las joyas que son recogidas por Pom que las confunde con canicas. D’Artacan, Amis, Pontos y Dogos son enviados para capturar al Halcón Azul, y Rochefort y Widimer también parten en otro barco con la intención de adelantarse a ellos en la misión. Sin embargo, durante una tempestad, los dos barcos naufragan, y D’Artacan y Pom acaban perdidos en el mar en un bote. Ambos llegan a un barco aparentemente fantasma, pero que resulta ser una trampa de Milady, que lo hace explotar.
D’Artacan y Pom logran salir del barco a tiempo, y acaban a la deriva en un tonel. D’Artacan y Pom llegan a una isla, donde el héroe tiene un curioso sueño en el que salva a una cría de elefante y se enfrenta a indígenas y un cocodrilo.
Al despertar, D’Artacan descubre que el barco del Halcón Azul se encuentra en la isla. D’Artacan se enfrenta al Halcón Azul en duelo, durante el cual el pirata señala las “canicas” de Pom como las joyas. Los Mosqueperros llegan a tiempo para ayudar a D’Artacan, y el Halcón Azul es arrestado tras un duelo con el héroe.
El Rey Luis XIII decide enviar a D’Artacan, Amis, Pontos y Dogos a España para regalar las joyas “Luz de los Reyes” al monarca de dicho país. El Cardenal decide intentar frustrar la misión, para que pase a ser de su guardia. Para esto, engaña a un ratón llamado Pedro, haciéndole creer que los héroes conspirar para provocar una guerra entre Francia y España. Pedro ayuda a Widimer a conducir a los cuatro amigos a una trampa, quedando atrapados en una celda, con la idea de que no puedan llevar a cabo su misión. Pedro se da cuenta de que ha sido engañado, y con ayuda de Pom consigue liberarles. De camino a España, D’Artacan y los Mosqueperros descubren que un alcaide está robando caballos para Rochefort, con la esperanza de ser enviado a un nuevo puesto en París. Pontos se hace pasar por Rochefort, haciendo que el Alcaide aprese al verdadero, y liberando a sus rehenes gitanos y los caballos robados. Al llegar a España.
Dogos cae en una trampa de Milady, quien le hace beber un veneno paralizador para obtener las joyas. Gracias a un antídoto que Pom obtuvo de los gitanos, Dogos se recupera y Milady es derrotada, aunque logra escapar. Tras esto, los héroes logran entregar las joyas al monarca español.
El Cardenal cansado de las hazañas de D’Artacan, aprueba un plan de Widimer para envenenarle. Sin embargo, Rochefort se muestra en contra al encontrarlo poco caballeroso; y avisa a D’Artacan del plan, retándole para un duelo. Durante el duelo, Milady intenta disparar a D’Artacan, pero abate a Rochefort al darle en el hombro. Los Mosqueperros abaten a Milady, y Rochefort, quien estaba en contra de su interferencia, se da por derrotado. De forma caballerosa, D’Artacan le regala un ungüento para que se recupere. Tras esto, D’Artacan, los Mosqueperros y Juliette son convocados a palacio. Treville ha propuesto a D’Artacan como Mosqueperro, y una votación ha de tener lugar ante el rey, que debe ser unánime para el joven sea Mosqueperro.
Todos votan a favor, pero el Cardenal Richelieu, para no comprometerse, cede su voto a Rochefort. Para sorpresa de todos, Rochefort vota a favor elogiando a D’Artacan, quien se convierte en mosqueperro. Juliette y todos los Mosqueperros se reúnen para celebrar el nombramiento.
  
ESCENA
Genial secuencia en la que D’Artacan y los tres Mosqueperros se enfrentan a la guardia del Cardenal, liderada por Widimer.
 

2 comentarios:

  1. Yo me crié viendo la segunda parte el retorno de D´artacan cuando era niño y tenía 2 comics de la segunda parte uno del capitulo 2 y otro del capitulo 22 vi la primera parte ya en la adolescencia cuando la emitieron en canal sur y he de decir que por supuesto la primera parte es mucho mejor que la segunda tanto en argumento como en calidad de animación yo creo que Dártacan y Willy Fog tuvieron animadores chinos o japoneses el estilo de animación es igual que el anime, ya en la segunda parte contratarían otros animadores con una animación más pésima, aunque la primera parte es mejor que la segunda de la segunda parte siempre me gustó los últimos capítulos cuando Milady secuestra a la hija de Dártacan y al final tanto ella como todos los villanos de la primera parte se redimen.

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  2. Junto a dragones y mazmorras, la serie animada de mi infancia...hubieron muchisimas más, todas reflejadas en tu blog, pero estas dos fueron las que marcaron mi niñez...
    La canción aún me pone los pelillos de punta...
    Que cierto lo de jugar a espadas...quien no tenia una de madera para luchar contra tus amigos?

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