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miércoles, 27 de abril de 2016

ASESINATO POR DECRETO

FECHA DE ESTRENO
1 de Febrero de 1979
TITULO ORIGINAL
Murder by Decree
DIRECTOR
Bob Clark
PRODUCTORES
Bob Clark, René Dupont
GUION
John Hopkins
Basado en trabajos de John Lloyd, Elwyn Jones y Sir Arthur Conan Doyle
REPARTO
Christopher Plummer (Sherlock Holmes), James Mason (Doctor John H. Watson), David Hemmings (Inspector Foxborough), Susan Clark (Mary Kelly), Anthony Quayle (Sir Charles Warren), John Gielgud (Primer Ministro Lord Salisbury), Frank Finlay (Inspector Lestrade), Donald Sutherland (Robert Lees), Geneviève Bujold (Annie Crook), Chris Wiggins (Doctor Hardy), Tedde Moore (Señora Lees), Peter Jonfield (William Slade), Roy Lansford (Sir Thomas Spivey), Catherine Kessler (Carrie), Ron Pember (Makins), June Brown (Anne Chapman), Hilary Sesta (Catherine Eddowes), Iris Fry (Elizabeth Stride), Victor Langley (Principe de Gales), Robin Marchal (Duque de Clarence)
CINEMATOGRAFÍA
Reginald H. Morris
BANDA SONORA
Paul Zara, Carl Zittrer
DISTRIBUIDA POR:
AVCO Embassy Pictures
DURACIÓN
124 minutos

SHERLOCK HOLMES: “Ya es un retraso excesivo, Watson.”
DOCTOR WATSON: “Están esperando al Príncipe. No pueden empezar hasta que llegue, como usted sabe.”
SHERLOCK HOLMES: “Puntualidad, querido amigo, puntualidad.”
DOCTOR WATSON: “La cortesía de los Reyes, sí, lo sé, lo sé.”
SHERLOCK HOLMES: “Parece que se deleita haciendo esperar a sus súbditos. De todos modos, siendo tan solo el Príncipe de Gales, no cabe esperar de él tal grado de cortesía.”
DOCTOR WATSON: “Y siendo usted tan solo el Príncipe de los Detectives, Holmes, tampoco cabe esperar de usted que critique al hombre que un día será el Rey de Inglaterra.”
SHERLOCK HOLMES: “Buena elección Watson. Me ha herido usted en lo más íntimo. ¿Ha dicho solo el Príncipe de los Detectives? ¿Entonces dígame, quien es el Rey?”
DOCTOR WATSON: “Lestrade, por supuesto.”

SIR CHARLES WARREN: “No pretenda usted juzgarnos, Señor Holmes. Sé muy bien en que consiste mi deber, en la protección de la monarquía.”
SHERLOCK HOLMES: “No hay ahora ni ha habido nunca ningún peligro para la monarquía. Esa idea solo existe en la mente de los aquí presentes. Sus intrigas solo benefician a los revolucionarios radicales a los que ustedes tanto temen.”

CURIOSIDADES
La película sumerge a los personajes de Sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes y el Doctor Watson, en la investigación en torno a los asesinatos reales que tuvieron lugar en el distrito Whitechapel de Londres en 1988, a manos de Jack el Destripador. Ya se había realizado una película con estas características en el año 1965, titulada “Estudio de Terror”, aunque en esta ocasión la película adquirió un tono y resultado notablemente diferentes. La película está basada en líneas generales en “The Ripper File” de Elwyn Jones y John Lloyd. 
La premisa de la trama detrás de los asesinatos también se vio influenciada por el libro “Jack el Destripador: La Solución Final” de Stephen Knight, que asumía que los asesinatos habían sido parte de un plan masónico. El guion original contenía los nombres de sospechosos históricos como el baronet William Gull y John Netley. Sin embargo, se optó porque en la película sus análogos fueran Sir Thomas Spivey y William Slade respectivamente. Esta trama fue más adelante utilizada en otros trabajos de ficción acerca de Jack el Destripador, incluyendo la popular novela gráfica “Desde el Infierno.”
La película fue dirigida por Bob Clark, contando con Christopher Plummer y James Mason como Holmes y Watson respectivamente. La versión de Holmes difería considerablemente de la interpretada en repetidas ocasiones por Basil Rathbone, mostrando considerable humanidad y empatía. El Doctor Watson de James Mason también era bastante diferente, aunque al principio parece similar a la versión torpe de Nigle Bruce. 
Sin embargo, en esta ocasión Watson muestra como su entrenamiento médico y científico son características valiosas. Inicialmente, Peter O’Toole recibió el papel de Sherlock Holmes, y Laurence Olivier el del Doctor Watson. Sin embargo, ambos actores no habían trabajado bien juntos en el pasado, y no fueron capaces de superar su enemistad para trabajar en la película. Uno de los últimos actores en ser contratado fue James Mason. El director Bob Clark tuvo que trabajar a España, donde Mason se encontraba rodando otra película, para reunirse con él. Mason accedió a interpretar a Watson si el director estaba dispuesto a hacer que el personaje fuera serio, y no el bufón que se había mostrado en previas películas y series. Mason llegó a reescribir dos secuencias del personaje con este propósito. Frank Finlay interpretó al Inspector Lestrade, tal y como ya había hecho en “Estudio de Terror” (1965). El actor principal, Christopher Plummer, ya había interpretado a Sherlock Holmes dos años atrás, en la serie televisiva “Silver Blaze” (1977).

NOTA PERSONAL
Cuando un asesino en serie tan conocido como Jack el Destripador, nunca ha llegado a ser identificado, las posibilidades para adaptaciones de todo tipo son ilimitadas. Siempre me ha interesado mucho el personaje del Destripador. Quizás su mayor interés radique en el hecho de no haber sido identificado. Las historias alrededor de una conspiración política relacionada con la masonería, independientemente de su veracidad, siempre me han parecido las más interesantes. En el caso de ésta película me encantó la idea de incorporar al personaje de Sherlock Holmes, cuyas novelas también devoré siendo un adolescente. Es curioso, porque se han hecho grandes adaptaciones cinematográficas de otros personajes como Hércules Poirot o Jane Marple, con repartos espectaculares. Sin embargo, Sherlock Holmes, siendo el personaje más famoso de las novelas de detectives, se ha visto relegado a la televisión. Por eso me alegró ver esta adaptación con el personaje, aunque siempre haya deseado ver alguna adaptación de una de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle. 
Admitiré que Holmes es mostrado sin muchos de sus defectos, como las drogas y un exceso de soberbia, y se incrementa su lado más humano. Sin embargo, consideré que estos cambios funcionaban con la trama.
En este caso, me encantó la química entre los personajes de Holmes y Watson, atribuible al excelente trabajo interpretativo de Christopher Plummer y James Mason. La trama se desarrolla de una forma cuidadosa, y se tiene un excelente cuidado ante los detalles de trama y época. Aunque también reconozco que soy gran fan de la versión de Johnny Deep en “Desde el Infierno” (2001), encontré más realismo en esta versión de 1979. En ella, las prostitutas no son atractivas, mientras que en la 2001 algunas lo son bastante. Por otro lado, esta versión con Sherlock Holmes respeta un hecho histórico, Mary Kelly fue asesinada al final, siendo una de las víctimas más famosas del caso.
La ambientación, excelente banda sonora, y un formidable uso de los diálogos convierten a esta película en toda una gran obra del género de detectives.

HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En el año 1888, en Londres, el Detective Sherlock Holmes y su amigo el Doctor Watson acuden a la ópera, donde también asiste el Príncipe de Gales, recibido con abucheos por gran parte de los asistentes. Holmes apunta que se debe a las indiscreciones del joven, que ya son conocidas por muchos. Mientras tanto, en el distrito Whitechapel, una mujer asesinada brutalmente. Se trata de la tercera mujer asesinada en Whitechapel, y la policía no sabe qué camino seguir. De regreso a casa, Holmes y Watson reciben la visita de tres miembros del comité de ciudadanos, que piden la ayuda del detective para resolver los crímenes, alegando que si tuvieran lugar en un distrito rico ya se habrían resuelto. Esa misma noche, otra mujer es asesinada en Whitechapel. Todas las víctimas son prostitutas. 
Holmes y Watson acuden al lugar de los hechos, donde se reúnen con el Inspector Lestrade y el Inspector Foxborough. Holmes observa un racimo de uvas en el lugar del crimen, y el nuevo jefe de Scotland Yard, Sir Charles Warren, le expulsa del lugar. Tras esto, la policía encuentra una inscripción en la pared: “Los Judíos no son gente a la que se culpe sin razón”. Sir Charles ordena que se borre el cartel, a pesar de las quejas de los Inspectores.
A la mañana siguiente, Holmes y Watson son citados en el Muelle Elizabeth. Esa noche se reúnen allí con un informante anónimo. Éste les indica que deben contactar con Robert Lees, un médium, si desean avanzar en el caso. Holmes y Watson se marchan y el informante es asesinado. Holmes y Watson regresan al lugar del último crimen, donde el detective logra ver el cartel en contra de los judíos. Pero Holmes no cree que el mensaje se refiera al pueblo hebreo. Al día siguiente, ambos visitan a Robert Lees, quien asegura haber visto al asesino, ya conocido como Jack el Destripador, en una visión. 
Lees ha tenido visiones de los asesinatos antes de que tuvieran lugar, y asegura haber visto al Destripador en las calles durante el día, al reconocer el carruaje de sus visiones. El Inspector Foxborough llega en ese momento, explicándole a Holmes que Sir Charles desea verle.
Sir Charles les muestra el cadáver del informante, quien resulta ser miembro del comité de ciudadanos que les visitaron. Sir Charles acusa a Holmes de traidor y le advierte que le tendrá vigilado, aprovechando la más mínima oportunidad para arrestarle. Holmes identifica a Sir Charles como miembro de los francmasones, y deduce que borró la inscripción porque hacía referencia a la sociedad de los francmasones, y no a los judíos. De regreso a casa, Holmes explica la posibilidad de que un francmasón sea responsable de los crímenes. Holmes visita de nuevo a Lees, quien explica como la policía le pidió que usara sus habilidades para rastrear al asesino, lo que le llevo a una casa. Sir Charles procedió a amenazar a Lees, al no creer posible que el hombre sin identificar fuera responsable. 
Watson se reúne con las amigas de las víctimas, que le indican que hable con Mary Kelly. Holmes y Watson deducen que todas las prostitutas asesinadas se conocían. También que un cirujano puede ser responsable de los asesinatos, debido a la precisión de las mutilaciones de las víctimas.
Holmes acude al funeral de la última víctima, donde encuentra a Mary Kelly, quien sale huyendo. Mary Kelly guarda un secreto, que compartió con las mujeres asesinadas. También revela que su amiga Annie Crook, quien se casó en secreto con un hombre llamado Eddy, fue secuestrada, y que ella se ha encargado de mantener a su hija a salvo. Sin embargo, el Destripador también se encuentra allí. Holmes impide que Mary Kelly sea arrollada por el coche del Destripador, que de todas formas logra llevarse a Mary Kelly. Tras recuperarse del atropello, Holmes inicia la búsqueda de Annie Crook, que les lleva hasta un asilo, ya que la joven ha sido diagnosticada como loca, cuidada por un médico de la corte, Sir Thomas Spivey, quien también ha hecho pedidos de uvas, consideradas un manjar caro. 
Ambos visitan a Annie Crook en el asilo. Holmes logra hablar con la joven, aterrorizada porque “ellos” no la dejan ver a Mary Kelly y teme la por la vida de su hija, cuya ubicación no les ha querido revelar. Indignado al ver que Annie no está loca, Holmes se enfrenta al personal del asilo, pero solo consigue ser expulsado sin más respuestas.
Sin embargo, Holmes ha llegado a sus propias conclusiones. El Inspector Lestrade les comunica que Sir Charles ha decidido dimitir de su cargo. Buscando a Mary Kelly, Holmes encuentra al Inspector Foxborough, a quien acusa de haber capturado a Mary Kelly y haberla dejado marchar. También explica que era el verdadero informante, haciendo uso de varios agentes como el que fue asesinado, ya que es el cabecilla del movimiento revolucionario en contra de la corrupción aristocrática. Foxborough declara que el gobierno está involucrado en los asesinatos, y desea acabar con la decadente monarquía revelando sus atroces actos. Holmes le deja marchar amenazando con buscarle si algo le pasa a Mary Kelly. Tras esto, Holmes localiza a Jack el Destripador, Sir Thomas Spivey, y su ayudante y cochero, que acaban de asesinar a Mary Kelly. 
Ambos huyen tras herir a Watson, y Holmes sale en su persecución. Sir Thomas es encontrado en un estado demente, completamente ido. El cochero escapa asesinando a Foxborough en el proceso. Holmes consigue encontrar al cochero, al que logra desarmar y atrapar en una red de pesca en la que acaba estrangulado. El Inspector Lestrade llega en ese momento con la policía.
Al día siguiente, Holmes acude al Palacio de Westminster a reunirse con el Primer Ministro, el Ministro de Interior y Sir Charles. Holmes revela que Annie Crook se casó con un joven llamado Eddy, quien poco después la abandonó embarazada. Annie dio a luz a una niña católica, lo que comenzó a preocupar al gobierno. Eddy no era otro que el Duque de Clarence, presunto heredero al trono de Inglaterra. El Primer Ministro decidió que lo mejor era que la mujer, Annie, o el problema no existiera. Se contrató a Sir Thomas Spivey para que llevara a Annie Crook a un asilo, logrando que confesara que la niña había sido entregada a una amiga para mantenerla a salvo. Temiendo por su vida, Mary contó el secreto a sus amigas, por lo que estas fueron asesinadas una a una. 
Sin embargo, Mary Kelly fue asesinada sin revelar el paradero de la niña. William Slade era el cochero, organizando los crímenes por lealtad a la familia real, y Sir Thomas Spivey que se encargaba de los destripamientos debido a sus conocimientos de cirugía.
Holmes tiene pruebas como el certificado de matrimonio del Duque de Clarence con Annie Croft, o la orden de ingresar a la joven. También revela que todos los presentes son francmasones, y que inspiraron a los asesinos a llevar sus crímenes. Holmes promete guardar silencio si la niña no sufra daño y Annie Crook sea puesta en libertad. El Primer Ministro declara que Annie Crook se suicidó la noche después de la visita de Holmes, quien no le cree. Sin embargo, mantiene su promesa de silencio a cambio de la seguridad de la niña. Con ese trato, el Primer Ministro concluye todo el asunto.
Holmes regresa a casa con Watson, mostrando sus dudas ante la resolución del caso. Watson le alienta haciéndole ver que hizo todo lo que pudo, y que la niña sigue a salvo. En algún lugar sin revelar, la hija del Duque de Clarence y Annie Crook disfruta jugando, fuera de todo peligro.

ESCENA
La escena que más me impresionó fue la de la visita de Sherlock Holmes a Annie Crook en un asilo.

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