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miércoles, 22 de octubre de 2025

LOS TRES MOSQUETEROS: LOS DIAMANTES DE LA REINA

FECHA DE ESTRENO
11 de diciembre de 1973
TÍTULO ORIGINAL
The Three Musketeers
DIRECCIÓN
Richard Lester
PRODUCCIÓN
Ilya Salkind
GUION
George MacDonald Fraser
Basado en la novela de Alexandre Dumas
REPARTO
Michael York (D'Artagnan), Oliver Reed (Athos), Raquel Welch (Constance Bonacieux), Richard Chamberlain (Aramis), Frank Finlay (Porthos), Christopher Lee (Conde de Rochefort), Geraldine Chaplin (Reina Ana), Jean Pierre Cassel (Rey Luis XIII), Faye Dunaway (Milady), Charlton Heston (Cardenal Richelieu), Spike Milligan (Señor Bonancieux), Roy Kinnear (Planchet), Georges Wilson (Capitán de Treville), Simon Ward (Duque de Buckingham)
CINEMATOGRAFÍA
David Watkin
MÚSICA
Michel Legrand
DISTRIBUCIÓN
20th Century Fox
DURACIÓN
105 minutos
SUCEDIDA POR:
Los cuatro mosqueteros: La venganza de Milady
 
PORTHOS: ¿Os vais a batir con este hombre? Pero si se va a batir conmigo.
D'ARTAGNAN: Eso era a la una, señor.
ARAMIS: No, no, estáis citado conmigo señor.
D'ARTAGNAN: A las dos.
ATHOS: ¿Cuánto tiempo lleváis en París?
D'ARTAGNAN: Llegué esta mañana a las ocho.
ATHOS: No perdéis el tiempo.
D'ARTAGNAN: Mi padre me aconsejó que me batiera en duelo.
ATHOS: Bien, ya veo que queréis satisfacerle.
 
CARDENAL RICHELIEU: ¿Acaso me teméis, Rochefort?
CONDE DE ROCHEFORT: Sí señor, os temo eminencia, y también os odio.
CARDENAL RICHELIEU: Yo os amo, hijo mío, hasta cuando me falláis.
 
CURIOSIDADES
El proyecto surgió de la idea de Alexander e Ilya Salkind, quienes deseaban que los Beatles interpretaran a D'Artagnan y los tres mosqueteros. Richard Lester era el director y había dirigido las películas "¡Qué noche la de aquel día!" (1964) y "¡Socorro!" (1965), protagonizadas por el popular grupo musical. La idea de contar con los Beatles acabó siendo descartada, pero Lester decidió permanecer en el proyecto de crear una película sobre los mosqueteros, tras leer las primeras doscientas páginas de la novela. De hecho fue la primera película de Lester en cinco años, aunque había dirigido algunos anuncios y había intentado conseguir financiación para otros proyectos sin éxito. Los productores deseaban que la película tuviera un toque sexy, y que contara con un gran reparto. También deseaban que la acción estuviera combinada con la comedia. El director logró que se contratara a George MacDonald para escribir el guion, ya que era fan de sus novelas de Sir Harry Paget Flashman. MacDonald no había escrito ningún guion de cine, pero Lester pensaba que su estilo era perfecto para su versión de los tres mosqueteros.
Según el guionista, Lester deseaba que la película durara cuatro horas y Richard Chamberlain fuera elegido como Aramis. Más adelante se decidió hacer dos películas, que fueron rodadas simultáneamente. La segunda se tituló "Los cuatro mosqueteros: La venganza de Milady", y fue estrenada al año siguiente. Sin embargo, esta decisión no se comunicó a los actores, quienes durante el rodaje creían que trabajaban en una sola película. Esto provocó que el Gremio de Actores creara la Clausula Salkind, en la que se requería que se dejara claro para cuantas películas trabajaran los actores desde el principio. El guion fue completado en cinco semanas, y la idea era rodad en Hungría. Sin embargo, después de visitar el país, Lester consideró que las restricciones del gobierno les retrasarían demasiado. Por este motivo, se decidió rodar en España, durante el transcurso de diecisiete semanas. Los lugares elegidos fueron Segovia, Aranjuez, Toledo y Madrid. A pesar de los deseos por parte de la producción, se pudo contar con Leonard Whiting o Ursula Andrews. 
Sin embargo, se logró que Raquel Welch y Simon Ward se unieran al proyecto, algo en que los Salkind insistieron desde el comienzo. De hecho, Welch lo abandonó para regresar después al reparto. Inicialmente, a Charlton Heston se le ofreció el papel de Athos. Aunque el actor había encontrado el guion muy divertido, le parecía que el papel tampoco tenía demasiada relevancia en la trama. Lester le sugirió entonces que interpretara a Richelieu, un papel muy fuera de los habituales del actor. Heston se sintió intrigado por el reto y decidió unirse al proyecto, con la condición de que todas sus escenas se rodaran en diez días. El resto del reparto contó con grandes actores, lo cual contribuyó al gran éxito de la película.
 
NOTA PERSONAL
Creo que es una gran versión de la novela, aunque se deja muchos elementos en el tintero. El reparto es impresionante, y las escenas de acción me fascinaron cuando solo era un chaval. Es cierto que el tono de comedia elegido no funciona siempre, especialmente durante las batallas, pero hay momentos en los que consigue arrancar una carcajada. Sin ser de un gran atractivo, Michael York siempre me ha logrado conquistar, y aquí parece que el papel es perfecto PAR ÉL. De hecho, la película tiene un toque picante, y sus escenas con Constance me parecieron sexis y divertidas. Excepto Porthos, creo que los mosqueteros contaron con actores perfectos. Frank Finlay tampoco hace un mal trabajo, pero no logra destacar tanto como Porthos. Es verdad que Faye Dunaway tiene pocas escenas en esta película, pero me pareció perfecta para el papel, y adquiría más relevancia en la siguiente. Heston y Lee son igualmente magistrales como Richelieu y Rochefort.
La acción es trepidante, y no cesa logrando mantener al espectador enganchado. La coreografías de esgrima son excelentes, y en especial destacaría la de los créditos del inicio, en los que D'Artagnan entrena con su padre. Es verdad que en esas batallas, hay momentos en los que la comedia puede ser excesiva, como Planchet arrancando un árbol para noquear a Rochefort. Sin embargo, en otras ocasiones funciona a la perfección. Hay otras adaptaciones más serias, y otras que usan la comedia de forma más comedida, como la versión de Disney. Sin embargo, reconozco que esta trilogía es una de mis debilidades.
 
HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
En la Francia de 1625, el joven D'Artagnan ha sido entrenado por su padre para convertirse en un gran espadachín. Su padre le ha enseñado su golpe secreto y le entrega quince coronas y la espada que fue suya, y antes de su abuelo. 
Esta espada ha de servirle como carta de presentación al señor de Treville, capitán de los mosqueteros, para que pueda unirse al cuerpo. También le indica que no debe aceptar insultos de nadie excepto del rey y del cardenal Richelieu. Sin embargo, le indica que debe desconfiar del segundo, pues es quien gobierna Francia, y no el rey. La madre de D'Artagnan le entrega un ungüento para curar heridas y el joven parte para París.
Sin embargo, los problemas no tardan en aparecer. El Conde de Rochefort le insulta y ni siquiera se bate en duelo con él, ya que uno de sus hombres rompe la espada de su padre y roba su dinero. Noqueado, D'Artagnan es testigo de cómo Rochefort se reúne con una mujer llamada Milady. En nombre del cardenal, Rochefort le ordena que parta a Inglaterra para mantener vigilado al Duque de Buckingham. D'Artagnan vuelve a intentar enfrentarse a Rochefort, pero fracasa y acaba en un charco de barro. A pesar del contratiempo, D'Artagnan llega al cuartel de los mosqueteros en París. El señor de Treville recibe al joven y lee su carta, y le entrega una nueva espada. 
Sin embargo, le comunica que no hay plaza en los mosqueteros para alguien que todavía no haya combatido en campaña o se haya distinguido. D'Artagnan ve a Rochefort desde la ventana y sale corriendo tras él. De camino tropieza con tres famosos mosqueteros, Athos, Porthos y Aramis. Estos se sienten ofendidos y retan al joven a un duelo, que D'Artagnan acepta en las tres instancias. Al enfrentarse con Athos, se encuentra con Porthos y Aramis, que acuden como testigos. Athos se muestra conmovido cuando el joven le ofrece el ungüento de su madre para una herida que ha sufrido, pero se prepara para el combate. Sin embargo, son interrumpidos por la guardia del cardenal, que intentan arrestarlos porque los duelos ya no están permitidos. Los tres mosqueteros se enfrentan a ellos y D'Artagnan se une en el combate, que culmina con la derrota de los hombres del cardenal.
Los tres mosqueteros quedan impresionados por la destreza de D'Artagnan, y le entregan parte de las monedas de los guardias. Con el dinero, D'Artagnan se instala en la pensión del señor Bonancieux, y contrata a un criado llamado Planchet. 
Allí conoce a su esposa, Constance Bonancieux, que trabaja como modista y dama de confianza de la reina. El joven siente una atracción inmediata hacia ella, quien parece reciprocar dicho interés. En palacio, el rey Luis XIII reprende a Treville por el enfrentamiento de sus mosqueteros. Por su parte, Richelieu recomienda al rey mantener vigilado al duque de Buckingham, aunque le asegura que los rumores de su aventura con la reina Ana de Austria son infundados. Por la noche, Rochefort y la guardia del cardenal irrumpen en la pensión de Bonancieux y lo arrestan, pero Constance consigue escapar y acude a buscar la ayuda de D'Artagnan con quien acaba acostándose. Después, Constance parte para encontrarse con el duque de Buckingham, quien ya se encuentra en París. D'Artagnan decide seguirla para protegerla y malinterpreta el encuentro. Intenta enfrentarse a Buckingham, pero al descubrir su identidad decide ayudarlo escoltándolo hasta palacio junto a Constance. Buckingham se encuentra con la reina Ana en una lavandería, donde declara su amor hacia ella. 
Ana le hace ver que su relación no puede ser, pero acepta entregarle su collar de doce herretes de diamantes como recuerdo. Una de las damas de la reina la traiciona y la guardia del cardenal intenta arrestar a Buckingham. D'Artagnan lo protege y los tres mosqueteros pronto se le unen para ayudarlo. La guardia es derrotada, y Buckingham logra escapar.
Mientras tanto, Richelieu interroga a Bonancieux y lo envía a prisión cuando reconoce a su captor, Rochefort. Éste informa de lo ocurrido con Buckingham, y de la entrega del collar de diamantes. Como parte de su plan, Richelieu libera a Bonancieux para controlar los movimientos de Constance. También ordena que Milady se haga con dos de los doce diamantes del collar de la reina. Tras esto, convence al rey para que organice un baile en honor a la reina, y para que le pida lucir el collar de diamantes. Constance le sugiere a la reina enviar un mensajero de confianza para llevar una carta al duque y recuperar el collar a tiempo para el baile. Sin embargo, la doncella traidora le comunica dicha conversación a Richelieu. 
Constance le pide a Bonancieux que acuda a Inglaterra con la carta, pero su marido se niega por miedo a que lo vuelvan a arrestar. D'Artagnan escucha la conversación, y se ofrece para la empresa. Por su parte, Bonancieux decide informar a Rochefort de lo ocurrido, pero la traición es escuchada por D'Artagnan y Constance ocultos en un armario. D'Artagnan pide ayuda a los tres mosqueteros, quienes deciden unirse al joven en la misión.
De camino, Porthos se ve retrasado al tener que enfrentarse a un guardia del cardenal que ofende al rey. En una emboscada por parte de los hombres del cardenal, Aramis recibe un disparo y Athos se enfrenta a otro guardia, que le clava la espada en el cuello. Solo quedan D'Artagnan y Planchet para seguir adelante en la misión. Mientras tanto, Milady consigue seducir al Duque de Buckingham y robarle dos diamantes del collar que le regaló la reina. D'Artagnan llega al puerto, donde se enfrenta a Rochefort para hacerse con el pase necesario para embarcar hacia Inglaterra. Ambos se baten en la oscuridad y, aunque Rochefort lograr herir a D'Artagnan, Planchet lo golpea con el tronco de un árbol dejándolo inconsciente y atado. 
Con el pase de Rochefort, D'Artagnan parte a Inglaterra. Allí le entrega la carta al duque, quien le devuelve el collar para descubrir que faltan dos diamantes. Al darse cuenta de que Milady, Condesa de Winter, ha robado esos diamantes, Buckingham le encarga a su joyero que los reemplace durante el viaje de regreso. Por su parte, Milady regresa a Francia, donde entrega los diamantes a Rochefort.
En palacio, Constance intenta animar a la Reina Ana, que desespera ante la llegada del día del baile. El joyero acaba su trabajo y crea dos diamantes para el collar, que no pueden ser diferenciados del resto. El Duque de Buckingham agrade a D'Artagnan su servicio y le estrecha la mano, asegurándole camino seguro hasta el puerto. Ya de regreso a Francia, D'Artagnan se cruza con los tres mosqueteros, quienes no perecieron y solo resultaron heridos en combate. Todos se apresuran a palacio, donde el baile a comenzado. La Reina Ana no lleva puesto el collar de diamantes, lo que disgusta al rey. La reina explica que con tanta gente temía perderlos, pero se ve obligada a regresar a sus aposentos. Richelieu le entrega los dos diamantes robados al rey, y le indica que cuente los de la reina y le pregunte por los que faltan.
D'Artagnan logra entrar en palacio pero se ve enfrentado a los guardias del cardenal, mientras sus compañeros se dirigen allí para ayudarlo. D'Artagnan lanza el collar al balcón de la reina, pero Milady los intercepta. Constance se enfrenta a Milady, mientras los mosqueteros llegan para ayudar a D'Artagnan. El joven logra llegar a tiempo de ayudar a Constance a recuperar los diamantes, que son entregados a la reina. El baile comienza cuando la Reina Ana reaparece con el collar, para disgusto del cardenal. El rey se percata de que el collar cuenta con los doce diamantes, y el cardenal se excusa asegurando que se trata de un regalo de su eminencia.
El cardenal decide no perseguir a D'Artagnan, considerando que le puede ser útil en el futuro. Milady desea venganza, pero el cardenal le advierte que tendrá que enfrentarse a las consecuencias sola en caso de fracasar. La agradecida Constance besa a D'Artagnan, quien finalmente se convierte en mosquetero. La reina le regala un anillo como agradecimiento. Milady se cruce con el joven, acompañado de Constance, y ambos intercambian una sonrisa.
 
TRÁILER
Aquí dejo el tráiler original de la película en inglés.

miércoles, 19 de junio de 2013

D'ARTACAN Y LOS TRES MOSQUEPERROS

TÍTULO ORIGINAL
D’Artacan y los Tres Mosqueperros
DIRECCIÓN
Claudio Biern Boyd
CREADORES
Claudio Biern Boyd, Yoshihiro Kimura
PRODUCCIÓN
BRB Internacional S.A.
REPARTO (Voces)
Eduardo Jover (D’Artacan), Gloria Cámara (Juliette), Jesús Nieto (Pontos), José Luis Gil (Amis), Manuel Peiró (Dogos), José Moratalla (Pom), Claudio Rodríguez (Señor de Treville), Rafael de Penagos (Cardenal Richelieu), Ana Ángeles García (Milady), Víctor Agramunt (Conde de Rochefort), José Martínez Blanco (Widimer), Javier Dotú (Rey Luis XIII), María Luisa Rubio (Reina Ana de Austria)
FECHA DE ESTRENO Y FINAL
Del 9 de octubre de 1981 al 26 de marzo de 1982
CANAL DE EMISIÓN
TVE
COMPOSITOR DEL TEMA MUSICAL
Guido y Maurizio De Angelis, Katsuhisa Hattori
NÚMERO DE EPISODIOS
26 episodios de 22 minutos de duración aproximada cada uno
SUCEDIDA POR:
El Retorno de D’Artacan
  
CURIOSIDADES
La idea de adaptar la obra de Dumas utilizando perros como personajes surgió de la mente de Claudio Biern Boyd contemplando a su perro, y percatándose de las cualidades de fidelidaz y amistad incondicional del animal. Como estos valores eran esenciales en la obra de Dumas, decidió que una serie de dibujos animados con perros antropomorfos sobre la obra era una gran idea.
Se realizaron algunos cambios sobre la obra para poder dirigirla al público más infantil. Se omitió la relación entre Athos y Milady, la de la Reina Ana de Austria y el Duque de Buckingham, y se decidió que Juliette no falleciera tal y como ocurría con su versión en la novela, Constance. Para añadir un toque de humor se añadió al personaje de Pom, el ratón, a mitad de la serie. La canción de la serie fue interpretada por el grupo Popitos, y fue muy tatareada por los niños de la época.
La serie fue todo un éxito con variado merchandising como un álbum de cromos de la Editorial Lisel, una colección de cómics de Montena, una baraja de cartas Fournier, y figuritas de plástico.
En 1990, nueve años después de su estreno, se realizó una segunda serie titulada “El Retorno de D’Artacan” que no contaba con la misma calidad de animación.
  
NOTA PERSONAL
Otra de mis series de animación preferidas. Con escasos episodios de relleno, la serie se adaptaba bastante bien a la obra de Dumas, y seguía un hilo conductor que hacía que la serie fuera divertida de seguir. Los cambios que se realizaron me parecieron más que razonables, y la serie desató una fiebre a jugar con espadas de madera que parecía desaparecida desde hacía ya mucho tiempo. Compraba los tebeos, hice la colección de cromos que todavía tengo, y fue de las pocas series de dibujos animados que pude ver por completo, incluso con las comidas familiares de fin de semana. Quizás me encantaba que defendiera los valores de honor y amistad que parecen haberse olvidado por completo.
En cuanto a la continuación, fue toda una decepción. No puedo entender como diez años después, la calidad de la animación pudo descender a niveles tan deficientes.
De hecho solo vi capítulos sueltos, ya que perdí todo interés en verla por completo. Por esa razón siempre he sido más fiel a la primera serie, la cual recuerdo con mucho cariño, y la que al volver a ver, me ha hecho volver a disfrutar como un niño.
  
HISTORIA (Resumen breve, debido a la extensión de la serie)
En el año 1625, en el pueblo de Bearn vive un joven llamado D’Artacan, quien desde su infancia ha sido entrenado en el uso de la espada por su padre. D’Artacan está siempre luchando con sus amigos, usando espadas de madera, en particular contra Françoise. Al pueblo llega un mosqueperro con un mensaje para el padre de D’Artacan, quien acaba el entrenamiento de su hijo entregándole una espada de verdad como regalo. D’Artacan descubre que su padre es amigo del Señor de Treville, Capitán de los Mosqueperros, y que ha de dirigirse a París para convertirse en mosqueperro con una carta de recomendación y un caballo llamado Rofty.
De camino, en una posada, D’Artacan se enfrenta a un misterioso caballero de bigote negro, quien interrumpe el duelo para hablar con Milady, quien recibe la misión de vigilar de cerca al Duque de Buckingham, primer ministro inglés. D’Artacan es noqueado, su espada es quebrada, y el caballero parte robándole la carta. Para pagar los desperfectos, D’Artacan pierde su dinero y a Rofty. D’Artacan sigue su camino pie, conociendo a una hermosa joven llamada Juliette, quien limpia las manchas que su carruaje ha causado en D’Artacan. Al llegar a Paris, D’Artacan trabaja en una tienda de espadas para recibir una de mala calidad. Juliette le compra una, y le encuentra mendigando al regar sus plantas y mojarle. De esta forma, D’Artacan reside en casa de Juliette cuidada por su padre, y descubre que Juliette es doncella de confianza de la Reina Ana de Austria. Al día siguiente, D’Artacan conoce a los Mosqueperros Amis, Pontos y Dogos.
El Cardenal Richelieu, Primer Ministro, desea que su guardia se encargue de la protección del Rey Luis XIII. El hombre del bigote negro es el Conde Rochefort, quien junto a Milady trabaja para el Cardenal, para desacreditar a la Reina Ana de Austria. El Capitán Widimer, de la guardia del cardenal, intenta desacreditar a los Mosqueperros usando un doble de Pontos, pero la verdad se descubre.
D’Artacan conoce al Señor de Treville, y descubre que sirvió junto a su padre, quien es como un hermano para él. Al divisar a Rochefort, D’Artacan corre tras él provocando incidentes con Amis, Pontos y Dogos con los que acepta batirse en duelo. Dicho duelo es interrumpido por los guardias del Cardenal, ya que los duelos están prohibidos. D’Artacan ayuda a los Mosqueperros a derrotar a los guardias, y establece una buena amistad con ellos. Sin embargo, D’Artacan debe esperar tres años para tener la edad reglamentaria para ser mosqueperro. El Cardenal le exige al Rey Luis XIII que castigue a los Mosqueperros.
Todos llegan a un trato, si los Mosqueperros desenvainan la espada a partir de ese momento, serán castigados. D’Artacan no logra aguantar, pero el Rey se queda impresionado por sus habilidades luchando, y le perdona entregándole dinero. Tras esto, D’Artacan recupera a su caballo Rofty y obtiene un criado llamado Planchett. La Reina Ana envía a Juliette a concertar una cita con el Duque de Buckingham, quien se encuentra en Paris. El Cardenal descubre esto mediante Milady, y envía a Widimer para que capture a Juliette. La joven invita a D’Artacan a dar un paseo para ser protegida, hasta que logra escabullirse para encontrarse con el Duque para concertar la cita. Sin embargo, Rochefort logra capturar a Juliette, mientras D’Artacan y los Mosqueperros derrotan a Widimer y sus guardias.
Juliette resulta ser una joven con recursos, y logra escapar, encontrándose con D’Artacan y Planchett. Para ayudarla a entrar en París, D’Artacan envía a su criado a buscar a Pontos, Amis y Dogos.
Estos ayudan a D’Artacan y Juliette contra Rochefort y la guardia del Cardenal, pero durante la lucha Juliette vuelve a desaparecer. Buscándola de nuevo, D’Artacan seducido por la peligrosa Milady cuando le invita a tomar el té. Milady le hipnotiza y encarga la misión de asesinar a la Reina Ana a medianoche. Juliette consigue llegar a palacio, y le comunica a la Reina que ha logrado concertar una cita con el Duque de Buckingham. En ese momento, D’Artacan entra en los aposentos para matar a la Reina. Juliette consigue retenerlo, y D’Artacan es noqueado por la Reina. Al despertar ha recobrado el sentido. En ese momento, el Cardenal ha llegado a palacio e informa al Rey de un intento de asesinar a la Reina, con la esperanza de que D’Artacan sea descubierto, y los Mosqueperros desprestigiados. Juliette y D’Artacan escapan por un pasadizo secreto, y el plan del Cardenal fracasa. Milady intenta capturar a Juliette, quien cae por un barranco a un río, aunque sobrevive. El Cardenal intenta crear una trampa para D’Artacan y los tres Mosqueperros en un castillo, asegurando tener a Juliette.
A pesar de caer en la trampa, el Señor de Treville llega al lugar de los hechos, impidiendo que el Cardenal capture a sus hombres.
De regreso en casa, D’Artacan conoce al ratón Pom, quien siempre ha residido allí invitando por el Señor Bonancieux, tío de Juliette, quien ha sido secuestrado. Cuando Juliette llega a casa, Pom ayuda a D’Artacan a salvarla de los guardias del Cardenal, aunque Juliette pronto vuelve a desaparecer. Cuando D’Artacan la encuentra, Juliette se encuentra conduciendo al Duque de Buckingham a palacio para entrevistarse con la Reina. D’Artacan por fin entiende la importancia de la misión de Juliette, y les escolta hasta palacio. Sin embargo, son seguidos por un joven enmascarado, que se introduce en palacio. El Duque de Buckingham tiene una reunión con la Reina, asegurando que hará lo posible para mantener la paz entre Francia e Inglaterra. A cambio le pide una joya personal para recordarla, pues está enamorada de ella.
El espía del antifaz es descubierto en la habitación, y se ve obligado a escapar. Debido al alborotó, el Duque se marcha de palacio. Juliette es enviada por la Reina para entregarle unos herretes de diamantes al Duque, misión que cumple con ayuda de D’Artacan. Antes de partir a Inglaterra, el Duque de Buckingham le regala a D’Artacan un puñal con el escudo de su familia, el cual le asegura le abrirá cualquier puerta en Inglaterra. D’Artacan también descubre que el enmascarado era el guardaespaldas del Duque, al que ha seguido en secreto para protegerle durante su viaje a París.
Sin embargo, el Cardenal logra convencer al Rey para que organice un baile, en el que la Reina luzca los famosos herretes de diamantes, y así lograr desacreditarla. Juliette le pide a D’Artacan que acuda a Inglaterra para recuperar los herretes, y el Señor de Treville le da permiso para partir, pero en compañía de Pontos, Amis y Dogos. Los guardias del Cardenal sabotean el camino para que no lleguen a puerto, pero D’Artacan logra llegar al barco, en compañía de Pom, y ambos llegan a Inglaterra.
Allí, consiguen audiencia con el Duque de Buckingham gracias al puñal que este regaló a D’Artacan. Sin embargo, el Duque les comunica que ya la ha entregado los herretes a alguien. Pronto descubren, que se trata de Milady, a la que persiguen en un bote, logrando derrotarla y recuperando los herretes. De vuelta en Francia, los Mosqueperros esperan a D’Artacan al que ayudan contra Widimer. D’Artacan, el Duque y los Mosqueperros llegan a tiempo a Palacio, entregando los herretes a la Reina. El baile tiene lugar sin incidentes, y el plan del Cardenal fracasa. Después de esta aventura, queda una vacante libre para el Cuerpo de Mosqueperros, por lo que se organiza una competición entre los candidatos. Widimer tiene un espía infiltrado en la competición, en la que D’Artacan también participa. Pom y los tres Mosqueperros ayudan a que D’Artacan gane la competición. Sin embargo, al descubrir irregularidades en esta, el Cardenal consigue que D’Artacan no se convierta en Mosqueperro.
A Paris llega el legendario pirata conocido como el Halcón Azul en busca de las joyas conocidas como “Luz de los Reyes” del Rey Luis XII, para lo que necesita la segunda mitad de un mapa oculto en un espejo. Disfrazado de anciana, el Halcón Azul engaña a Rochefort y Widimer para robar todos los espejos de París. La segunda parte del mapa es localizada en el espejo de la Reina Ana, tras lo cual el Halcón Azul encuentra las joyas traicionando a Rochefort y Widimer. Sin embargo, antes de partir, D’Artacan se enfrenta a él, y pierde las joyas que son recogidas por Pom que las confunde con canicas. D’Artacan, Amis, Pontos y Dogos son enviados para capturar al Halcón Azul, y Rochefort y Widimer también parten en otro barco con la intención de adelantarse a ellos en la misión. Sin embargo, durante una tempestad, los dos barcos naufragan, y D’Artacan y Pom acaban perdidos en el mar en un bote. Ambos llegan a un barco aparentemente fantasma, pero que resulta ser una trampa de Milady, que lo hace explotar.
D’Artacan y Pom logran salir del barco a tiempo, y acaban a la deriva en un tonel. D’Artacan y Pom llegan a una isla, donde el héroe tiene un curioso sueño en el que salva a una cría de elefante y se enfrenta a indígenas y un cocodrilo.
Al despertar, D’Artacan descubre que el barco del Halcón Azul se encuentra en la isla. D’Artacan se enfrenta al Halcón Azul en duelo, durante el cual el pirata señala las “canicas” de Pom como las joyas. Los Mosqueperros llegan a tiempo para ayudar a D’Artacan, y el Halcón Azul es arrestado tras un duelo con el héroe.
El Rey Luis XIII decide enviar a D’Artacan, Amis, Pontos y Dogos a España para regalar las joyas “Luz de los Reyes” al monarca de dicho país. El Cardenal decide intentar frustrar la misión, para que pase a ser de su guardia. Para esto, engaña a un ratón llamado Pedro, haciéndole creer que los héroes conspirar para provocar una guerra entre Francia y España. Pedro ayuda a Widimer a conducir a los cuatro amigos a una trampa, quedando atrapados en una celda, con la idea de que no puedan llevar a cabo su misión. Pedro se da cuenta de que ha sido engañado, y con ayuda de Pom consigue liberarles. De camino a España, D’Artacan y los Mosqueperros descubren que un alcaide está robando caballos para Rochefort, con la esperanza de ser enviado a un nuevo puesto en París. Pontos se hace pasar por Rochefort, haciendo que el Alcaide aprese al verdadero, y liberando a sus rehenes gitanos y los caballos robados. Al llegar a España.
Dogos cae en una trampa de Milady, quien le hace beber un veneno paralizador para obtener las joyas. Gracias a un antídoto que Pom obtuvo de los gitanos, Dogos se recupera y Milady es derrotada, aunque logra escapar. Tras esto, los héroes logran entregar las joyas al monarca español.
El Cardenal cansado de las hazañas de D’Artacan, aprueba un plan de Widimer para envenenarle. Sin embargo, Rochefort se muestra en contra al encontrarlo poco caballeroso; y avisa a D’Artacan del plan, retándole para un duelo. Durante el duelo, Milady intenta disparar a D’Artacan, pero abate a Rochefort al darle en el hombro. Los Mosqueperros abaten a Milady, y Rochefort, quien estaba en contra de su interferencia, se da por derrotado. De forma caballerosa, D’Artacan le regala un ungüento para que se recupere. Tras esto, D’Artacan, los Mosqueperros y Juliette son convocados a palacio. Treville ha propuesto a D’Artacan como Mosqueperro, y una votación ha de tener lugar ante el rey, que debe ser unánime para el joven sea Mosqueperro.
Todos votan a favor, pero el Cardenal Richelieu, para no comprometerse, cede su voto a Rochefort. Para sorpresa de todos, Rochefort vota a favor elogiando a D’Artacan, quien se convierte en mosqueperro. Juliette y todos los Mosqueperros se reúnen para celebrar el nombramiento.
  
ESCENA
Genial secuencia en la que D’Artacan y los tres Mosqueperros se enfrentan a la guardia del Cardenal, liderada por Widimer.