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miércoles, 26 de noviembre de 2008

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

FECHA DE ESTRENO
24 de Noviembre de 1974
TITULO ORIGINAL
Murder on the Orient Express
DIRECTOR
Sidney Lurnet
PRODUCTORES
John Brabourne
GUION
Paul Dehn & Anthony Shaffer
Basado en la novela de Agatha Christie
REPARTO
Albert Finney (Hercule Poirot), Lauren Bacall (Harriet Belinda Hubbart), Sean Connery (Coronel Arbuthnott), Ingrid Bergman (Greta Ohlsson), Michael York (Conde Rudolf Andrenyi), Vanessa Redgrave (Mary Debenham), Jacqueline Bisset (Condesa Elena Andrenyi), Richard Widmark (Rachett / Cassetti), John Gielgud (Edward Beddous), Anthony Perkins (Hector McQueen), Martin Balsam (Bianchi), Rachel Roberts (Hildegarde Schmidt), Wendy Hiller (Princesa Natalia Dragomiroff), Denis Quilley (Gino Foscarelli), Colin Blakely (Cyrus Hardman), Jean-Pierre Cassel (Pierre Michel), George Coulouris (Doctor Constantine)
CINEMATOGRAFÍA
Geoffrey Unsworth
BANDA SONORA
Richard Rodney Bennett
DISTRIBUIDA POR:
EMI Films & Paramount Pictures
DURACIÓN
128 minutos
 
HARRIET HUBBART: “Estuve cerca de su asesino.”
BIANCHI: “¿Quiere decir que vio usted al hombre, que puede identificar al asesino?”
HARRIET HUBBART: “No quiero decir nada de eso. Quiero decir que anoche había un hombre en mi departamento, estaba muy oscuro y yo tenía los ojos cerrados por el miedo.”
BIANCHI: “¿Entonces como sabe que era un hombre?”
HARRIET HUBBART: “Porque he tenido relaciones muy íntimas con mis dos maridos.”
BIANCHI: “Con los ojos cerrados.”
HARRIET HUBBART: “Eso ayudaba.”
 
BIANCHI: “¿Me permite que le presente al gran investigador Hercule Poirot?”
PRINCESA DRAGOMIROFF: “Hildegarde solía leerme muchos de sus casos en los periódicos, pero últimamente se lo he prohibido. Hoy en día es la única literatura que me mantiene despierta, y por encima de todo yo necesito conciliar lo que llamo mi sueño de belleza.”
 
CURIOSIDADES
Agatha Christie se había mostrado hasta la fecha en contra de toda adaptación cinematográfica de sus novelas, considerando que ninguna había logrado hacer justicia a las mismas. Por estos motivos después de muchas versiones fallidas de los años sesenta se negó en rotundo a vender los derechos de su trabajo para futuros proyectos. Nat Cohen intercedió en nombre del productor John Brabourne intentando que Christie les cediese permiso para su proyecto de “Asesinato en el Orient Express”. Fue necesaria la ayuda de Louis Mountbatten, miembro de la familia real Británica, para convencerla.
Agatha Christie accedió a vender los derechos, e incluso vio la película calificándola como una adecuada adaptación, a la que puso una objeción. El bigote de Hercule Poirot, no estaba logrado, ya que ella había dejado claro en todas sus novelas, que este era un rasgo siempre perfecto del personaje.
Sin embargo calificó a Albert Finney como el mejor Poirot representado en el cine. Dos años después, la afamada escritora fallecía.
El eslogan de la película fue: "el mayor reparto de personajes sospechosos que hayan sido involucrados en un asesinato". Esto hacía referencia al impresionante reparto que se había reunido para el proyecto, cuyo inmenso presupuesto fue dedicado en particular al afamado reparto. Por supuesto en los años setenta ya no existía el Orient Express, pero el equipo lo diseño a escala real basándose en vagones que se encontraban en distintos museos, la mayoría en Bélgica. Sin embargo si se utilizó la verdadera locomotora en varios planos, aunque esta no pudo viajar demasiado tiempo debido a la inactividad, y riesgo sobre la misma.
Mucho se giró en torno al reparto. Ingrid Bergman fue la primera opción para interpretar a la Princesa Dragomiroff, pero declinó a favor del personaje de Greta Ohlson, lo cual probó ser todo un acierto cuando su interpretación le hizo ganar el Oscar de la Academia a la mejor Actriz de reparto.
El único de las seis nominaciones que recibió la película, y que curiosamente se basa en el interrogatorio del personaje a manos de Poirot. Albert Finney fue la tercera opción para interpretar a Poirot, siendo las dos primeras Alec Guinness y Paul Scofield, que no estaban disponibles en ese momento. Finney fue nominado a mejor actor, pero no logró hacerse con la estatuilla que fue a parar a Art Carney aquel año.
Realizar la película dentro de estrechos vagones supuso una complicación particular, forzando a realizar infinidad de ángulos y puntos de vista para hacer creíble la acción en un espacio tan comprimido. La escena más complicada resultó ser la final en la que Poirot expone la solución del caso. Esto se debía de nuevo a lo estrecho del vagón, y la presencia de dieciséis personajes que debían estar presentes en la escena.
La película fue todo un éxito, mayormente por la ostentosa reunión de las mayores estrellas de Hollywood en un mismo proyecto, estilo que se intentó reutilizar en repetidas ocasiones a partir de entonces. Al mismo tiempo resucitó en interés en el cine detectivesco.
Muchos proyectos basados en obras de Agatha Christie comenzaron a surgir a partir de entonces, el más popular de ellos fue “Muerte en el Nilo”, en el que Peter Ustinov heredó el papel de Poirot, pero ninguno logró repetir el impresionante éxito del primero.
 
NOTA PERSONAL
Ya no se realizan películas de este estilo, en las que se presta más atención a las excepcionales interpretaciones del reparto más que a los efectos de la misma. Y es que “Asesinato en el Orient Express” es ante todo una reunión de los mayores intérpretes de la época. Cada vez que uno cree ver una escena de inmejorable labor interpretativa, esta se sucede con otra que resulta igualmente calificable. Todos los personajes están logrados a la perfección y resultan creíbles al cien por cien.
El estilo de la película le sumerge a uno en el misterio que la rodea, y no puedo si no sentir pena por aquel que con anterioridad hubiera leído el libro antes de verla. La mayoría de las películas detectivescas, carecen de una trama fácil de seguir por el espectador, ante todo por su emisión de muchos aspectos.
Pero este no es el caso aquí, la trama es narrada con sumo cuidado, y prestando atención a los detalles y las pistas en la misma, uno no puede evitar empezar a sacar las mismas conclusiones que Poirot. Uno puede hasta sentir estar viajando en el mismo tren, que se nos muestra con una calidad de realismo irreal para la época. El sonido, el humo, el traqueteo del tren, el movimiento interior en los vagones, no hay detalle que se le escape al director.
El Orient Express se nos muestra con todo lujo de detalle, no solo en su aspecto físico, pero también en el exquisito detalle de todos sus lujos y beneficios de viajar en el en aquella época. Formidables escenas, como la selección de alimentos del Cheff en la estación en los momentos previos a la salida, nos muestran hasta qué punto el detalle y el lujo se fusionaban.
Nadie, a pesar de los innumerables actores de calidad que lo han hecho, ha logrado emular la fantástica labor de Albert Finney en su representación de Poirot.
Este logra mostrarnos todos los aspectos del mismo, desde su desidia y falta de interés por aquello indigno de su interés, hasta la ilusión casi infantil que desarrolla mientras estudia con interés un caso que se le ha presentado como un reto. Memorable resulta la escena que nos muestra sus histriónicas preparaciones a la hora de irse a dormir en su vagón particular.
Si bien la película fue reconocida en su momento, creo que no lo fue lo suficiente. El impresionante despliegue de actores bien podría haber acaparado nominaciones para las categorías de actores y actrices secundarias, sin ningún problema, y por muy incorrecto que esto hubiera podido parecer.
Para ser una película basada en diálogos, y poca acción, consiguió atraparme, y a día de hoy aún lo hace, impidiendo que me mueva del sofá cuando la veo.
 
HISTORIA (esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
La película comienza mostrándonos los eventos de un secuestro a través de las imágenes de periódicos. Alrededor del año 1930, Daisy Armstrong, una pequeña niña hija de unos famosos millonarios es secuestrada. Los secuestradores atan a la niñera a una silla, y se llevan a la niña. El mayordomo es golpeado intentando detenerlos, y la cocinera de la mansión observa como huyen. Fuera los secuestradores toman un coche y huyen a las tres de la madrugada ante la presencia de la doncella Pollet que se encuentra en el jardín. Al huir se cruzan con el chofer de la familia al que fuerzan a salir de la carretera. Los Armstrong deciden pagar el rescate por su hija, pero esta aparece muerta. Pollet es falsamente acusada de cómplice, por estar a sospechosas horas en el jardín, y se suicida angustiada por la presión. La señora Armstrong fallece tras dar a luz a un niño que se malogra, y el señor Armstrong impresionando por los eventos se pega un tiro. Los eventos del secuestro han logrado acabar con la vida de cinco personas.
Han pasado cinco años, el famoso detective Hercule Poirot se dirige de vuelta a casa después de una misión en Estambul, para lo cual pretende tomar el famoso Orient Express.
En la estación se encuentra con un antiguo amigo llamado Bianchi que dirige el mencionado servicio y que le garantiza que viajara en primera clase. Sin embargo, y para sorpresa de Bianchi, debido a que se encuentran en pleno invierno y es inusual, el vagón de primera clase va completamente lleno. Bianchi cede su litera a Poirot.
Durante el viaje Poirot conoce a un hombre llamado Rachett. Este solicita sus servicios como guardaespaldas, ya que su vida ha sido amenazada a través de varios anónimos, todos son frases cortas con doce letras cada una. Poirot se muestra desinteresado, y rechaza el trabajo. Esa misma noche, el detective escucha a su vecino, Rachett, despertarse agitado por una pesadilla, a una viajera llamada Hubbard quejarse de haber visto a un hombre en su compartimento, y a una silueta femenina caminar con una bata decorada con animales salvajes.
A la mañana siguiente, el tren se ha quedado parado por una avalancha de nieve que corta la vía.
Rachett aparece muerto por doce puñaladas, y Poirot decide ayudar a Bianchi a evitar un escándalo, y tener el caso resuelto antes de llegar al destino. Con ayuda del médico de un vagón deduce que Rachett fue drogado, y después apuñalado. En los restos de un mensaje aparece el nombre Daisy Armstrong, por lo cual Poirot deduce que Rachett es en realidad un mafioso llamado Cassetti, responsable del secuestro y muerte de Daisy Armstrong, y de todos los eventos fatales que sucedieron a este incidente. Poirot comienza a interrogar a los doce pasajeros del vagón, y se da cuenta de que todos tienen un motivo para haber asesinado al criminal, mientras que los sucesos de la noche anterior son meras distracciones, para que el detective deduzca que el asesino sea otro miembro de la mafia inspirado por alguna vendetta.
Hector Moqueen, secretario de Rachett, había conocido a la señora Armstrong, durante la búsqueda de Daisy, y se había enamorado de ella, sorprendido por el interés de la mujer por su carrera aún dadas las circunstancias.
Pierre Michell, el encargado del vagón, y empleado del Orient Express le explica que su hija falleció de escarlatina, pero Poirot deduce que su hija era en realidad la doncella Pollet, falsamente acusada del secuestro de Daisy, y que había cometido suicidio.
Edward Beddoes, mayordomo personal de Rachett, resulta también ser el mayordomo de los Armstrong golpeado por los secuestradores. Poirot lo deduce al ver la señal del golpe que recibió en la nuca.
Belinda Hubbard, la charlatana del tren que aseguraba haber visto al asesino, se delata por sus aptitudes interpretativas, como la famosa actriz, madre de la Señora Armstrong, que se había casado por segunda vez ocultando su identidad.
Greta Ohlsson, que se hace pasar por una misionera algo retrasada, resulta ser la niñera de Daisy a la que los secuestradores maniataron para huir con la niña.
Elena Adrenyi, acompañada de su esposo el Conde Rudolf, resulta ser la hermana pequeña de la señora Armstrong, y tía de Daisy.
Poirot lo descubre al ver como su nombre de soltera se ha tratado de borrar parcialmente en su pasaporte con una mancha.
La Princesa Dragomiroff resulta ser la madrina, y aquí es la propia princesa la que lo admite, de la Señora Armstrong. Al preguntarle por el resto del personal de la casa, Poirot no recibe nada más que evasivas que le hacen sospechar.
Hildergarde Schmidt, asistente personal de la Princesa, admite haber sido amiga de Pollet, y cuando Poirot alaba su arte en la cocina, se delata como la que fue entonces cocinera de los Armstrong.
El Coronel Arbuthnott resulta haber servido junto al Coronel Armstrong en la India, y haber además sido su mejor amigo. Mary Debenham, amante en secreto del coronel, resulta haber sido la secretaria personal de la Señora Armstrong, y ama de llaves de la mansión de la familia. Gino Foscarelly se delata como el chofer de los Armstrong que se cruzó con los secuestradores la noche que tomaron a Daisy, y le hicieron salir de la carretera. Por último Cyrus Hardman resulta ser el novio de Pollet, con la cual se había reunido en secreto la noche del secuestro, levantando las sospechas de la Doncella en relación al mencionado secuestro.
Este se delata cuando Poirot le cuela por sorpresa una foto de Pollet.
Acabado el interrogatorio, Poirot reúne a todos en el vagón restaurante y expone dos soluciones al caso. La primera es la que le han intentado hacer creer, que un miembro rival de la mafia entro en el tren y asesinó a Cassetti. La segunda es que la madre de la Señora Armstrong, y abuela de Daisy, Belinda Hubbard organizó una venganza reuniendo a las doce personas que sufrieron los acontecimientos del secuestro. Juntos drogaron a Cassetti, y cada uno de ellos le asestó una puñalada, doce en total. De esta manera había actuado como un jurado de doce personas, pero también como verdugos de su sentencia. Poirot decide que el Señor Bianchi decida la solución más conveniente, pero admite que la policía preferirá la simplicidad de la primera. Bianchi está de acuerdo, y las doce víctimas de la tragedia de Daisy Armstrong brindan al poder dejar descansar sus fantasmas personales, al tiempo que la vía queda libre de nieve, y el Orient Express reanuda su marcha.
 
ESCENA
Poirot entrevista a Greta Ohlsson. Ingrid Bergman ganó un Oscar a la mejor actriz de reparto en 1975 por esta interpretación.
 

4 comentarios:

  1. Las pelis basadas en novelas de Agatha Christie siempre se han prestado a ser unas reuniones de estrellonas de relumbrón.
    Además del peliculón que comentas, me vienen a mi cabecita loca "Muerte en el Nilo" (con una divertidísima Angela Landsbury) o "El espejo roto" (un duelo entre divas de la talla de Elizabeth Taylor y Kim Novak, además de media docena de actorazos de la época, ya maduritos).

    Amén.

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  2. "Muerte en el Nilo" me encantó aunque creo Ustinov no hace tan buen papel como Poirot... sin embrago "El Espejo Roto" me pareció algo más floja...
    y po supuesto "Un Cadaver a los Postres" que es una parodia del genero

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  3. me ha encantado la pelicula, pero quisiera saber, ¿donde se realizo la pelicula, en que ciudad y entorno? gracias

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  4. De las películas que más miedo me han dado y que sin duda sigue dándomelo al verla jeje. Un clásico

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